Los funcionarios de la ciudad de Nueva York están abordando el problema del costo inasequible del cuidado infantil. La situación es aún más grave para los vendedores ambulantes.
(Por Leyrian Colon para Documented NY) — Antes de las 9 de la mañana de un día laboral típico, María, una mujer mexicana de 42 años, ya ha hecho dos viajes a pie desde su casa hasta Corona Plaza. Ha tenido que cargar seis cajas en el trayecto de dos cuadras, cada una repleta de peluches, mochilas de colores brillantes, accesorios de invierno y chales tradicionales tejidos a mano que planea vender.
En su tercer viaje, llevará su carga más preciada, a la que cuidará durante las próximas 12 horas: su hijo Luis, de 1 año.
Mientras María —quien pidió usar un seudónimo por temor a ser detenida por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés)— espera a su primer cliente del día, aprovechará el tiempo para alimentar a su hijo, entretenerlo con juguetes e intentar que duerma una siesta para poder volver a centrar su atención en organizar la mercancía nueva en su puesto del mercado al aire libre. Para el mediodía, quizás Luis por fin se duerma en su portabebés —algo que a la mayoría de los padres les daría un breve pero merecido suspiro de alivio—, pero María, madre soltera, todavía tendrá más de seis horas de trabajo por delante y es posible que ni siquiera haya hecho una venta.
En una ciudad donde el cuidado infantil puede costar entre 18.200 y 26.000 dólares al año para un bebé o un niño pequeño, María forma parte de casi el 50 % de los hogares que no ganan lo suficiente para cubrir sus necesidades básicas, incluido el cuidado de los hijos. Ella gana 400 dólares por semana, es decir, 1.600 dólares al mes, lo que significa que tendría que destinar casi todos sus ingresos al cuidado de Luis.
El problema es agudo entre los vendedores ambulantes. Un estudio de 2024 realizado por el colectivo de trabajadores sociales comunitarios Algún Día y la Coalición de Inmigrantes de Nueva York reveló que ocho de cada diez vendedores ambulantes inmigrantes enfrentan dificultades para acceder al cuidado infantil, y el 93 % de los encuestados dijo no haber recibido ayuda de ninguna organización para obtener estos servicios.
María, que no tiene estatus migratorio regular en Estados Unidos, depende de la ayuda de vecinos cuando es posible, porque llevarlo consigo se está volviendo insostenible: el clima se ha vuelto más frío, corre el riesgo de que las autoridades municipales la descubran por no tener licencia de venta y los temores por la aplicación de las leyes migratorias han aumentado.
“Cuando no tengo quién me lo cuide, la situación se pone aún peor porque no puedo sacar a un niño de un año a la calle en esas condiciones”, dijo María en español.
El cuidado infantil ocupa un lugar central en el Ayuntamiento
Aunque la situación de María pueda parecer extrema, el cuidado infantil en Nueva York se ha vuelto inaccesible incluso para familias con empleos convencionales, una crisis que jugó un papel central en la campaña a la alcaldía de Zohran Mamdani y ha ocupado un lugar protagónico durante los primeros cien días de su mandato como alcalde.
Bajo el gobierno de Mamdani, el sistema de primera infancia subsidiado de la ciudad —que el año pasado atendió a cerca de 160.000 bebés y niños y que se apoya en un amplio ecosistema de programas en escuelas públicas, centros comunitarios y hogares privados— agregará este otoño 2.000 nuevos cupos gratuitos para niños de 2 años y 10.000 para niños de 3 años, sin importar su estatus migratorio. Esto marca el primer paso hacia lo que podría decirse que es la promesa de campaña más ambiciosa de Mamdani: brindar cuidado infantil subsidiado universal para los menores de 5 años.
El programa, llamado 2-Care, será financiado por el estado de Nueva York durante sus dos primeros años, y la ciudad colaborará con los proveedores de cuidado infantil existentes para ofrecer los cupos en Canarsie, Brownsville y Ocean Hill en Brooklyn; Washington Heights e Inwood en Manhattan; Fordham y Kingsbridge en el Bronx; y Ozone Park, Richmond Hill, Woodhaven y los Rockaways en Queens. Las autoridades esperan ampliar la oferta a 12.000 cupos el año siguiente, con el objetivo de atender eventualmente a todos los niños de 2 años de la ciudad para el final del primer mandato de Mamdani.
«Durante demasiado tiempo, los servicios municipales esenciales se trataron como información privilegiada. Estamos cambiando eso», escribió a Documented un portavoz de la oficina de Mamdani en un comunicado. «En el octavo día de esta administración, dimos el primer paso hacia el cuidado infantil universal, dejando claro que la ciudad de Nueva York pertenece a todas las familias, en todos los condados, sin importar el código postal ni el estatus migratorio».
Los porcentajes más altos de familias que tienen dificultades para costear el cuidado infantil se encuentran en Queens y Brooklyn, con el 45 % y el 33 %, respectivamente, según los datos de la encuesta Community Speak de la Universidad de Columbia recopilados entre 2021 y 2025. Esta falta de cuidado infantil asequible y accesible ha tenido efectos negativos en las familias: profundiza su inseguridad económica y alimentaria, y limita el aprendizaje y el desarrollo temprano de los niños. Para las familias inmigrantes como la de María, que ya luchan por llegar a fin de mes, estos efectos pueden verse agravados.
La situación se complica aún más por la escasez de cupos en guarderías autorizadas. Según la Oficina de Servicios para Niños y Familias del estado, el 52 % de las zonas censales de la ciudad pueden considerarse desiertos de cuidado infantil: áreas sin cupos de cuidado infantil o donde hay más de tres niños menores de 5 años por cada cupo disponible.
Sin embargo, algunos expertos afirman que la expansión del cuidado infantil universal en la ciudad no podrá materializarse plenamente sin aumentar los salarios de los trabajadores del cuidado infantil, una parte significativa de los cuales son mujeres nacidas en el extranjero. Según un análisis de 2025 de la Contraloría de la Ciudad, los trabajadores del cuidado infantil ganan apenas 25.000 dólares al año, el salario medio más bajo entre las ocupaciones de cuidado en la ciudad de Nueva York.
«Necesitamos una mayor inversión de todos los niveles de gobierno. En particular, necesitamos inversión directa en los trabajadores de los centros de cuidado infantil», dijo Tara Gardner, directora ejecutiva del Day Care Council de Nueva York, una organización que representa a los proveedores de cuidado infantil y que forma parte del comité asesor de Juventud y Educación de Mamdani.
En un comunicado enviado a Documented, un portavoz del alcalde Mamdani escribió: «Durante demasiado tiempo, los proveedores de cuidado infantil han cargado esta ciudad sobre sus espaldas mientras enfrentan inequidades estructurales profundas en la forma en que se les compensa y apoya».
El portavoz añadió que en las próximas semanas, el alcalde se reunirá directamente con los proveedores para discutir cómo abordar las disparidades de larga data que han afectado al sistema de cuidado infantil.
«También sabemos que las familias no pueden esperar alivio», escribió el portavoz. «Mientras trabajamos para garantizar que los proveedores tengan el apoyo operativo y la estabilidad que necesitan, avanzaremos en paralelo para ofrecer lo que los neoyorquinos merecen: un sistema de cuidado infantil verdaderamente universal y asequible».
Todo esto, sumado al papeleo abrumador, la burocracia y las barreras del idioma, hace que madres migrantes como María encuentren extremadamente difícil hallar un lugar seguro para sus hijos mientras trabajan.
Además de Luis, María tiene otros dos hijos nacidos en Estados Unidos, de 12 y 15 años, que la acompañan al trabajo cuando no están en la escuela. Y aunque no siempre ha sido vendedora ambulante, María ha sido el único sustento para ella y sus tres hijos desde que cruzó la frontera de Nogales, México, a Arizona en 2007.
«Sé que las personas que trabajan en los centros de cuidado infantil están capacitadas. Creo que este nuevo anuncio es positivo para personas como yo, que buscamos a alguien que cuide a nuestros hijos y queremos tener la confianza de que estarán seguros», dijo María, reflexionando sobre lo que la ampliación podría significar para el acceso a futuros servicios de cuidado infantil.
Se precisa de la colaboración de todos
Aun así, si bien María dice que el anuncio de la ampliación de fondos para el cuidado infantil es alentador, y admite que como madre migrante en situación irregular, todavía enfrenta temores y desafíos que van mucho más allá de pagar por el cuidado.
Para muchos vendedores ambulantes inmigrantes, Corona Plaza se ha convertido en una guardería improvisada y una red de seguridad comunitaria. Mientras algunos vendedores cuidan a sus bebés en sus puestos y dejan que sus otros hijos jueguen entre las bancas de la plaza, también han comenzado a organizarse para alertarse mutuamente sobre posibles redadas migratorias.
Cada día, antes de salir de casa, María revisa la temperatura y abre el chat grupal donde otros vendedores comparten avistamientos y consejos sobre ICE, un sistema que a menudo determina si sale a trabajar o se queda en casa.
«Cuando tengo que salir, una de las ventajas de colaborar con otros vendedores ambulantes en Corona es que nos comunicamos entre nosotros a través de un chat grupal. Por ejemplo, si dicen que ICE está en la calle 82, podemos evitar esas zonas y no exponernos», dijo María en español.
Aun así, su vida diaria sigue marcada por la incertidumbre. En un clima de intensificación de las medidas migratorias a nivel nacional, María dijo que ha tenido que considerar escenarios que nunca antes había imaginado, como qué pasaría con sus hijos en caso de que ella fuera detenida o deportada.
Aunque no suele seguir mucho las noticias, los temas migratorios llegan a su hogar a través de sus hijos mayores, que oyen hablar de redadas y deportaciones en la escuela. Como resultado, ha creado un plan de emergencia y habló con su familia sobre quién podría cuidar de sus hijos si ella no pudiera. «Si me deportan, me los llevaré conmigo», dijo.
«Me gustaría tener un lugar donde pudieran cuidar a mi hijo [Luis], porque tenerlo conmigo en el puesto es demasiado arriesgado», concluyó.
Artículo original publicado en Documented: Immigrant Street Vendors Face Hidden Child Care Crisis
Imagen de portada: Los vendedores ambulantes inmigrantes se enfrentan a una crisis oculta de cuidado infantil | Foto: Leyrian Colon para Documented
Encontrá más contenido de Documented en nuestro portal:
Los arrestos del ICE en las calles de New York aumentan en un 212%
Un matrimonio neoyorquino destrozado por el ICE
Documented es una sala de redacción independiente y sin fines de lucro dedicada a informar desde y para las comunidades inmigrantes de la ciudad de Nueva York.
Ofrece reportajes originales y guías de recursos prácticos en inglés, español, chino y criollo haitiano.
Se trata de un medio que representa un enfoque radicalmente distinto del periodismo, impulsado por la comunidad, que busca incidir en la vida cotidiana de las personas migrantes.
