La diáspora venezolana global vive horas de angustia por la tragedia en su país y por el paradero de sus familiares y seres queridos. No obstante, muchas organizaciones ya se encuentran trabajando denodadamente para organizar las redes de ayuda y contención. Desde Argentina, las organizaciones constituidas y lideradas por personas migrantes venezolanas trabajan de manera coordinada para acompañar a las personas afectadas.
Transcurridas más de 24 horas de los terremotos consecutivos que golpearon la región central y noroccidental de Venezuela durante la jornada de ayer, el gobierno venezolano, encabezado por la presidenta interina Delcy Rodríguez, reportó hasta el momento al menos 589 personas muertas y más de 4300 heridas. En tanto, según los datos de la plataforma Desaparecidos Terremoto Venezuela, que refleja denuncias de familiares que aún no logran establecer contacto con sus familiares y seres queridos, se reportan hasta el momento más de 49.000 personas desaparecidas.
El fenómeno, caracterizado por los expertos como «doblete sísmico», consistió en dos movimientos de tierra separados por apenas 39 segundos. El primero alcanzó magnitud 7,2; el segundo, 7,5. Ambos se originaron cerca de Morón, Montalbán y Yumare, en los estados de Carabobo y Yaracuy, vinculados a la falla de Boconó, a profundidades de entre 10 y 20 kilómetros. El Servicio Geológico de los Estados Unidos registró los sismos y confirmó que no se producía un evento de esta intensidad en la región desde el año 1900. En las horas siguientes se contabilizaron al menos 30 réplicas significativas. El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico también emitió una advertencia preventiva para el Caribe que luego fue cancelada.
En este contexto, a miles de kilómetros, en muchas ciudades del mundo, millones de personas venezolanas viven horas de extrema angustia, intentando comunicarse o conocer el paradero de sus familias y seres queridos. Y en Argentina, uno de los principales países de acogida de personas venezolanas en la región, sus organizaciones de migrantes se organizan para ayudar y acompañar.
La labor de las organizaciones de la diáspora venezolana en Argentina
La interrupción de los servicios de electricidad y telecomunicaciones dejó a numerosas zonas sin señal, sin internet y sin redes sociales. Esa ausencia de información agrava la angustia de quienes están en Argentina. Luisa Vera, del Centro Venezolano Argentino, describió el panorama con precisión: «No hay electricidad, no hay redes sociales, no hay wifi, no hay internet en muchas zonas». La organización mantiene sus puertas abiertas desde la mañana del jueves y un grupo de voluntarios recibe a quienes llegan con datos de sus familiares para registrarlos en un portal unificado de búsquedas. «Nosotros vamos a estar acá las 24 horas apoyando a todos los migrantes que quieran venir a buscar información o necesiten contención», afirmó Vera.
Se estima que en Argentina residen actualmente 233.000 venezolanos con residencia permanente, además de cerca de 25.000 con residencia transitoria. Esto convierte a la comunidad venezolana en una de las más grandes del país, concentrándose principalmente en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Área Metropolitana de Buenos Aires, según los datos reportadas a principios de enero del corriente año por el Ministerio de Seguridad de la Nación y la Dirección Nacional de Migraciones.
La Federación de Organizaciones de la Sociedad Civil de Venezolanos en la República Argentina (FOCVA), que agrupa a más de 50 organizaciones en el país, activó desde las primeras horas de la tragedia un proceso interno de coordinación y articulación. Su presidente y fundador, Christian Sánchez Chacin, explicó que la prioridad inmediata fue acompañar a las organizaciones miembro y a sus líderes, muchos con familiares en las zonas afectadas. «Desde las primeras horas de ayer iniciamos un proceso de articulación con organismos internacionales, autoridades locales y organizaciones de la sociedad civil. Creemos que la solidaridad debe organizarse, porque solo así logra un impacto real», señaló Sánchez. Durante el jueves, la Federación sostuvo una reunión con la Dirección General de Colectividades y Migrantes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para construir mecanismos de articulación conjunta.

Ante la pregunta de qué hacer cuando no se logra contacto con algún familiar o ser querido, Sánchez recomendó evitar la difusión de rumores y mantenerse informado únicamente por canales oficiales: «La serenidad y la información verificada también salvan vidas». Sobre la convocatoria de voluntarios, el presidente de la FOCVA subrayó que actuará con planificación: «Una vez definido ese diagnóstico, convocaremos a voluntarios y a todas las personas que deseen colaborar, estableciendo mecanismos claros, transparentes y coordinados de participación. La solidaridad organizada siempre genera un mayor impacto».
El impacto del terremoto no se explica solo por su magnitud. Alexis Ramones, un joven venezolano de 25 años radicado en Buenos Aires, cuenta que su familia reside en el estado de Falcón y que no sufrieron daños estructurales graves, pero le preocupa el desastre que ha visto en su país. Expone su opinión frente al nivel de desastre que causó el terremoto: «El tema es que estructuralmente falta mucho mantenimiento por falta de apoyo económico a las estructuras de Caracas, empezando por el aeropuerto, que es uno de los más afectados». Ramones señala que la crisis económica y política previa al sismo impidió el mantenimiento de edificios e infraestructura, lo que multiplicó los daños. «Hay gente que simplemente perdió todo y realmente no lo va a poder recuperar así tan fácil», resumió.
La respuesta de la sociedad civil también cubre la dimensión emocional. La Asociación de Psicólogos Venezolanos en Argentina (PSICOVEN) activó su dispositivo de contención, y la Asociación de Enfermeros Venezolanos en Argentina (ASOENVEAR) sumó voluntarias y voluntarios para el trabajo psicológico y de acompañamiento. Alianza por Venezuela lanzó desde la noche del miércoles el formulario Conecta Venezuela, un enlace donde las personas pueden registrar a familiares desaparecidos. En tanto, la Cruz Roja abrió canales específicos para orientar a personas de la diáspora en la búsqueda de contacto con sus seres queridos.
La comunidad venezolana en Buenos Aires sostiene hoy una red de respuesta que el Estado venezolano no alcanza a cubrir. «En momentos como este, la solidaridad debe ser más fuerte que la incertidumbre. Desde FOCVA y todas sus organizaciones miembro, más de 50 en todo el país, queremos decirle a cada venezolano, dentro y fuera del país, que no está solo. Hoy más que nunca debemos actuar con serenidad, mantenernos unidos y recordar que las grandes respuestas se construyen cuando una comunidad decide caminar junta», enfatizó Sánchez Chacin.
Mientras las organizaciones de la diáspora coordinan la solidaridad, contienen a los suyos y ayudan a conectar con sus seres queridos, la pregunta que persiste es cuánta de esa infraestructura de solidaridad debería ser mejor asistida por los Estados —el venezolano, que no llegó a tiempo, y los de acogida, que recién comienzan a articular— y por los organismos humanitarios, ya que esta tragedia tuvo lugar en un contexto de retracción del financiamiento internacional humanitario. Por otro lado, además de la ayuda humanitaria de emergencia, surgen interrogantes respecto al costo de los daños materiales. Si bien el gobierno venezolano anunció la creación de un fondo inicial de 200 millones de dólares para la reconstrucción de las zonas afectadas, las pérdidas económicas podrían situarse entre el 1% y el 7% del PIB venezolano, según estimaciones preliminares del sistema PAGER del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
Cómo ayudar y dónde encontrar contención
Frente a la emergencia, las organizaciones venezolanas nucleadas en la mesa de trabajo «Unidos por Venezuela», acompañadas por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, activaron una red de puntos de contención psicológica, emocional y espiritual para la comunidad en la diáspora. Estos son los espacios disponibles y sus contactos:
- Centro Venezolano Argentino — Espacio de apoyo presencial. Julián Álvarez 866, Villa Crespo. Lunes a sábado de 10 a 18 hs.
- ASOVEN — Contención emocional presencial. Mansilla 3850 (Portón Verde), Palermo. Sábado 27 de junio, 16 hs.
- Caacupé y Baires de Libertad — Contención espiritual presencial. Av. Rivadavia 4879, Caballito. Domingo 28 de junio, 12 hs.
- Oración por Venezuela — Actividad presencial. Av. Rivadavia 4879, Caballito. Jueves 25 de junio, 19 hs.
- Casa Venezuela — Contención psicológica virtual desde el viernes 26 de junio. Contacto: https://wa.link/ekc3mi
- PSICOVEN (Psicólogos Venezolanos en Argentina) — Contención psicológica virtual desde el viernes 26 de junio.
- Lazos de Libertad Asociación Civil — Contención virtual desde el viernes 26 de junio. Tel: 11-3424-8344.
- Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires — Línea 147, opción contención psicológica.
Para restablecer contacto con familiares en Venezuela: la Cruz Roja Venezolana activó su servicio de Restablecimiento del Contacto entre Familiares. Tel: 0422 799 4880 (número dentro de Venezuela).
Para donaciones: la mesa de trabajo recomienda canalizarlas únicamente a través de plataformas oficiales de ayuda humanitaria —como el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) o la Sociedad Venezolana de la Cruz Roja— para garantizar la transparencia y el manejo responsable de los fondos. Las donaciones pueden realizarse a través de estas cuentas verificadas:

Esta nota fue elaborada con la asistencia de Chatbot Migrante, la herramienta de inteligencia artificial generativa de Refugio Latinoamericano para la producción de notas periodísticas, a partir del reporte de su corresponsal. El contenido fue revisado y editado por el equipo editorial antes de su publicación.
Periodista colombiano con vocación por narrar las historias que cruzan fronteras. Formado en la Universidad de La Sabana y Máster en Podcast y Audio Digital (España), trabaja desde la producción sonora y el periodismo para contar Latinoamérica desde sus procesos migratorios y culturales.
