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Más de 1,4 millones de colombianos están habilitados para votar fuera del país en las elecciones presidenciales de 2026 según datos de la Registraduría Nacional del Estado Civil, y aunque los debates de campaña han estado marcados por los temas de seguridad y orden público, los candidatos tienen propuestas migratorias y consulares que poco se han mencionado dentro del debate presidencial.


El más reciente informe del Observatorio de Migración Colombia y datos del Banco de la República de Colombia afirman que las remesas enviadas por la población colombiana en el exterior superaron los 13 000 millones de dólares en 2025, convirtiéndose en una de lasprincipales fuentes de divisas del país. Los colombianos en el exterior son cada vez más numerosos e importantes económica y electoralmente, pero continúan ocupando un lugar periférico dentro de las campañas presidenciales.

Luis Eduardo Carreño, docente e investigador de Ciencia Política, llegó siendo muy joven a Argentina; lleva viviendo 15 años fuera de su país, pero nunca ha votado. «Lamentablemente estuve muy desconectado, no me interesa la política colombiana hasta cierto tiempo más reciente. Tenía mucho resentimiento con respecto a lo que pasaba en el país y su política», cuenta.

La desconexión política suele ser una consecuencia de las diversas dificultades de la dinámica migratoria que exige priorizar resolver situaciones urgentes para poder vivir tranquilamente en el país de llegada. Así también lo vivió Helver Acosta Suárez, un fusagasugueño que llegó hace 14 años a la Ciudad de Buenos Aires: 

«Hubo espacios de desconexión con la realidad política colombiana. Creo que la misma realidad social, económica y política argentina te obliga a enfocarte en lo inmediato. En el día a día, en el llegar a fin de mes. No obstante, nunca he dejado de pensar en Macondo». 

Acosta, quien también es politólogo, percibe que en su círculo de amistades colombianas hay un interés y responsabilidad activa por participar de los comicios presidenciales o legislativos. 

«Votar es un derecho. Es la oportunidad que tenemos como ciudadanos de expresarnos. No es la única forma de hacerlo, pero es una acción muy importante. Entiendo los argumentos de la desidia del electorado colombiano; sin embargo, creo que la participación electoral fortalece nuestras instituciones democráticas colombianas y con ellas la paz, la justicia social, los derechos. Siento que por más lejos que esté —geográficamente hablando— el vínculo con Colombia es esencial en mi vida», señala Helver. 

A pesar de la baja participación en las elecciones legislativas, durante la apertura de las votaciones en el exterior, la canciller de Colombia, Rosa Yolanda Villavicencio, afirmó que el censo electoral de colombianos en el exterior creció 45,42 % respecto a las presidenciales de 2022. 

La canciller Villavicencio también afirmó que estos comicios han significado coordinar una logística que incluye la habilitación de más de 116 consulados y sedes diplomáticas, con 2 181 mesas instaladas a nivel global en donde podrían votar un total de 777 343 mujeres y 637 318 hombres. 

En los primeros días de votaciones en el exterior, la Registraduría y la Cancillería colombiana emitieron su boletín de prensa N.° 094, en el que las entidades registraron alto flujo de votantes en las sedes de votación de Miami (Estados Unidos), Barcelona (España), Londres (Inglaterra), Toronto (Canadá) y Buenos Aires (Argentina).

Tres nombres para un electorado

Las figuras políticas que más han concentrado la atención en las encuestas presidenciales son Paloma Valencia, Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella, pero más allá de las encuestas, surge una pregunta clave para millones de personas en el exterior: ¿quiénes son estos candidatos y qué proponen para los colombianos que viven fuera del país?

Paloma Valencia: candidata presidencial del uribismo 

Es una de las figuras más visibles del uribismo en los últimos años y busca convertirse en la primera mujer presidente de derecha en llegar a la presidencia de Colombia. 

Es abogada y filósofa, nació en Popayán (Cauca) y proviene de una familia históricamente vinculada a la política colombiana; es bisnieta del poeta y político Guillermo Valencia, nieta del expresidente Guillermo León Valencia e hija del excongresista Ignacio Valencia. También es nieta de Mario Laserna, el fundador de la Universidad de los Andes, una de las universidades de élite colombiana más destacadas del país. 

Paloma Susana Valencia Laserna inició su carrera política vinculada a lpensamiento conservador y posteriormente se convirtió en una de las dirigentes más cercanas al expresidente Álvaro Uribe. Desde 2014 ocupa una curul en el Senado de la República por el partido Centro Democrático, donde ha construido un perfil combativo y mediático, especialmente en debates sobre seguridad, justicia, Fuerzas Armadas y oposición al gobierno de Petro. 

Durante los últimos años se consolidó como una de las principales voceras de la derecha colombiana, con fuerte presencia en medios de comunicación y redes sociales. También ha impulsado debates relacionados con la reforma judicial, política antidrogas y reducción del tamaño del Estado. 

¿Qué propone Paloma Valencia para los colombianos en el exterior?

Mientras que otros sectores analizan la migración desde un enfoque humanitario o de seguridad fronteriza, sus propuestas se concentran principalmente en modernización institucional, digitalización consular y fortalecimiento económico de la diáspora.

Alta Consejería para los Colombianos en el Exterior: 

La propuesta establece: «La creación de una Alta Consejería que represente directamente a los colombianos residentes en el exterior ante la Presidencia de la República, garantizando articulación institucional (consulados, embajadas y otras entidades con representación en el exterior), atención prioritaria y formulación de políticas públicas para la diáspora», según está descrito en su plan de gobierno.

Modernización consular: Propone digitalizar gran parte de los trámites consulares para reducir filas, tiempos de espera y dificultades de acceso para colombianos residentes fuera del país. Ha criticado el funcionamiento actual de algunos consulados y promete implementar sistemas de atención más ágiles y virtuales. «Que ustedes puedan sacar un permiso de manera inmediata, que ustedes puedan sacar los requerimientos, todo de manera digital y nos comprometemos a trazar esa ruta y a sacarla adelante», dice la candidata. En su programa también propone una atención integral y gratuita 24/7 para colombianos en situación de emergencia en el exterior.

Plan de retorno: Su campaña mencionó la creación de un «plan de retorno» para colombianos que quieran regresar al país, aunque todavía sin demasiados detalles públicos sobre implementación o financiamiento. 

Homologación de títulos: Plantea facilitar la homologación de estudios y títulos profesionales obtenidos en el exterior, uno de los reclamos históricos de muchos migrantes colombianos: «impulsar acuerdos bilaterales, convenios académicos y mecanismos de cooperación internacional que permitan agilizar la homologación y reconocimiento de títulos, certificaciones y experiencia laboral de los colombianos en el exterior», expresa en su plan de trabajo. 

Historia crediticia internacional: La propuesta plantea crear una Cuenta Bancaria Única de Remesas (CUR) con el objetivo de facilitar el envío de dinero desde el exterior, disminuir los costos de transferencia y promover que esos recursos puedan convertirse en ahorro, acceso a vivienda, emprendimientos e inversión productiva en Colombia. Además, esta herramienta permitiría que los colombianos residentes fuera del país construyan historial crediticio en territorio colombiano, facilitando así el acceso a créditos, servicios financieros y oportunidades de inversión formal. 

Transformar la cancillería: La propuesta la expuso en el debate de la Gran Consulta por Colombia: «Convertiremos la Cancillería en un Ministerio de Comercio Exterior, evaluaremos los embajadores por esa labor. Garantizaremos que los consulados sirvan a nuestros connacionales y eliminaremos el impuesto de timbre. Haremos que EE. UU. nos ayude a derrotar el narcotráfico», posteó en su cuenta de X.

El modelo de país: seguridad y libre mercado

En materia de seguridad, Paloma Valencia ha centrado su campaña en fortalecer las Fuerzas Militares y la Policía, endurecer la lucha contra grupos armados ilegales y combatir el narcotráfico con una estrategia más agresiva. La candidata ha sido crítica de la política de «Paz Total» impulsada por el gobierno de Gustavo Petro y sostiene que el Estado perdió autoridad en varias regiones del país.

En economía, defiende una línea liberal y promercado basada en la reducción de cargas tributarias, impulso a la inversión privada y fortalecimiento de sectores como minería, energía y agroindustria para recuperar la confianza inversionista y generar empleo.

En justicia, propone endurecer penas contra delitos violentos, combatir la impunidad y agilizar procesos judiciales, además de fortalecer la capacidad investigativa del Estado.

En temas de salud y derechos sociales mantiene posiciones conservadoras frente a debates sobre familia y agenda de género, aborto, entre otros. En los últimos meses ha buscado ampliar su discurso hacia sectores jóvenes y urbanos.

Cuestionamientos y controversias

Aunque no enfrenta condenas judiciales, ha estado involucrada en múltiples controversias públicas por declaraciones sobre el conflicto armado, protestas sociales, opositores políticos y las relacionadas con temas de tierras y reforma agraria. 

En 2026, investigaciones periodísticas cuestionaron declaraciones de Paloma Valencia sobre un predio rural en Vichada ocupado por familiares suyos, luego de que la Agencia Nacional de Tierras determinara que se trataba de baldíos de la Nación recuperados por el Estado. Aunque la senadora no fue vinculada judicialmente al caso, el episodio generó críticas sobre su postura frente a la propiedad rural y la concentración de tierras en Colombia.

También ha sido cuestionada por sectores progresistas debido a su defensa del expresidente Álvaro Uribe, investigado en distintos procesos judiciales. A pesar de ello, mantiene una sólida base dentro del electorado de derecha y aparece como una de las principales figuras en la disputa presidencial de 2026. 

Iván Cepeda: la apuesta del Pacto Histórico 

Es filósofo de profesión y magíster en derecho internacional. Ha sido senador durante dieciséis años, defensor de derechos humanos y una de las figuras históricas de la izquierda colombiana. Busca llegar a la presidencia como representante del Pacto Histórico y heredero político del proyecto impulsado por el presidente Gustavo Petro. 

Es hijo del líder Manuel Cepeda Vargas, dirigente de la Unión Patriótica asesinado en 1994 por sicarios vinculados a estructuras paramilitares y agentes estatales.

Cepeda inició su activismo en organizaciones de derechos humanos, fue una figura fundamental en la construcción del Pacto Histórico y se consolidó como representante a la Cámara y senador. Durante más de una década ha sido una de las voces más visibles de la oposición al uribismo y uno de los congresistas más activos en investigaciones relacionadas con paramilitarismo y conflicto armado. 

Fue una figura clave en la defensa del Acuerdo de Paz con las FARC y en debates sobre memoria histórica, verdad y reparación a víctimas. Además, participó activamente en el proceso judicial contra Álvaro Uribe Vélez por presunta manipulación de testigos, luego de presentar en 2012 denuncias ante la Corte Suprema relacionadas con testimonios de exparamilitares. Con el paso de los años, Cepeda se constituyó como víctima dentro del caso y aportó pruebas durante el proceso judicial. 

¿Qué propone Iván Cepeda para la población colombiana en el exterior? 

Mientras gran parte de las campañas presidenciales mencionan la migración únicamente desde la atención consular, Iván Cepeda propone convertirla en una política de Estado articulada alrededor de derechos, representación política y protección laboral transnacional. Estas son las propuestas en su programa de movilidad humana y transnacional.

Transformación del sistema consular: Su programa sostiene que los consulados no deberían limitarse únicamente a trámites administrativos, sino convertirse en espacios permanentes de acompañamiento para los colombianos en el exterior. «Se transformará el modelo consular tradicional en un sistema de protección social transnacional, que garantice derechos de manera efectiva más allá del territorio». 

Consulado Social Digital y atención 24/7: Cepeda plantea la creación de un Consulado Social Digital, una plataforma permanente de atención virtual para colombianos migrantes. La propuesta busca reducir barreras geográficas y burocráticas mediante atención continua, acceso remoto a servicios y acompañamiento digital para quienes viven lejos de sedes diplomáticas. 

Asistencia jurídica y protección para migrantes vulnerables: El programa incluye atención jurídica gratuita en temas migratorios, laborales y penales, además de apoyo psicosocial especializado para víctimas de trata de personas, víctimas de violencia de género, colombianos privados de la libertad, y protocolos de repatriación digna.

Reconocimiento de títulos y acceso laboral: Propone convenios bilaterales para facilitar la homologación de títulos académicos y mejorar oportunidades laborales para colombianos en el exterior. El programa también habla de programas de inserción laboral articulados con organizaciones de la diáspora y escuelas comunitarias de adaptación cultural y legal: «Convenios bilaterales para reconocimiento de títulos». Según el documento, la idea es dejar de ver a la diáspora únicamente como población vulnerable y reconocerla como «infraestructura social global de Colombia»

Reforma a la Ley de Retorno: El candidato propone reformar la actual Ley de Retorno para garantizar procesos reales de reintegración económica y social para colombianos que regresan al país. El programa señala que se debe realizar una caracterización más precisa de la migración colombiana y de las razones que motivan el retorno. 

Empleo, emprendimiento y seguridad social para retornados: La propuesta contempla bolsa de empleo prioritaria, incentivos fiscales, capital semilla para emprendimientos, reconocimiento de aportes realizados en el exterior y homologación de años cotizados en pensiones.

Vivienda, educación y programas diferenciales: El programa incluye subsidios específicos de vivienda para retornados, programas de arriendo social y becas para estudios y formación profesional. Además, plantea programas diferenciales para adultos mayores, mujeres, jóvenes, menores de edad y personas con diversidad funcional. 

Reconocimiento del exilio como hecho victimizante: Uno de los puntos más novedosos del programa es la propuesta de reconocer jurídicamente el exilio como una forma de victimización derivada del conflicto armado colombiano. Cepeda retoma recomendaciones de la Comisión de la Verdad y plantea impulsar una ley específica en ese sentido. «Se hace necesario reconocer el exilio como hecho victimizante del conflicto armado colombiano». 

Economía migrante y remesas: «Se pasa de una economía de remesas pasiva a una estrategia de desarrollo transnacional activa». La propuesta plantea convertir las remesas en herramientas de inversión productiva y desarrollo económico nacional. El documento habla de inclusión financiera para la diáspora, bonos de inversión y portabilidad internacional de derechos como salud, pensiones y trabajo. 

Cepeda también propone crear un Banco de la Diáspora Colombiana orientado a financiar emprendimientos e inversión productiva de connacionales en el exterior, además de desarrollar un Sistema Nacional de Datos Migratorios y un censo que permita conocer con mayor precisión cuántos colombianos viven fuera del país. 

En materia política, plantea instaurar el voto electrónico en el exterior y ampliar la representación de migrantes en el Congreso, con el objetivo de «construir una ciudadanía global efectiva». Su programa también incluye medidas para inmigrantes y refugiados en Colombia, como regularización migratoria permanente, acceso a salud y educación, protección de la unidad familiar y programas de inclusión territorial. 

 El modelo de país: reforma social y negociación de paz

En materia de seguridad, Iván Cepeda propone mantener diálogos de paz con grupos armados ilegales, fortalecer la presencia estatal en territorios históricamente abandonados y priorizar políticas de prevención social de la violencia, defendiendo la continuidad de procesos de negociación y una transformación gradual del enfoque militar frente al conflicto armado.

En economía, su programa apuesta por una mayor regulación estatal, el fortalecimiento del agro, la transición energética y la reducción de desigualdades sociales mediante reformas tributarias progresivas y el fortalecimiento de derechos laborales.

En salud y derechos sociales, Cepeda defiende un sistema con mayor control estatal, ampliación de cobertura y fortalecimiento de hospitales públicos, además de impulsar políticas de inclusión, educación pública y ampliación de derechos para mujeres, minorías y sectores históricamente excluidos.

En justicia, ha insistido en fortalecer mecanismos de justicia transicional, combatir la impunidad y garantizar la independencia judicial, junto con reformas orientadas a enfrentar la corrupción y la criminalidad política.

¿Ha estado en algún escándalo de corrupción? 

Sus opositores lo acusan de cercanía ideológica con sectores radicales y cuestionan su postura frente a grupos armados ilegales. También ha sido blanco de campañas de desinformación y ataques políticos relacionados con su defensa de los procesos de paz. Aunque no enfrenta condenas judiciales, ha protagonizado fuertes disputas políticas con el uribismo y especialmente con el expresidente Álvaro Uribe, en uno de los enfrentamientos políticos más importantes de la historia reciente del país. 

Abelardo de la Espriella: la propuesta de la mano dura

Abogado penalista, empresario y figura mediática, Abelardo de la Espriella llegó a la carrera presidencial con un discurso de ultraderecha, mano dura y rechazo a la clase política tradicional. Conocido por su estilo confrontativo y presencia constante en medios y redes sociales, busca capitalizar el descontento de sectores conservadores frente al gobierno Petro y al deterioro de la seguridad en el país. 

Su candidatura ha sido comparada con liderazgos populistas de derecha en América Latina y Estados Unidos. Aunque durante años estuvo vinculado principalmente al mundo jurídico y empresarial, De la Espriella ganó notoriedad pública defendiendo a empresarios, figuras políticas y celebridades. También construyó una fuerte presencia digital basada en discursos nacionalistas y de seguridad. 

En 2026 dio el salto formal a la política presidencial presentándose como un perfil emergente contrario a las élites tradicionales, aunque cercano ideológicamente a sectores del uribismo y la derecha radical. 

¿Qué propone para los colombianos en el exterior? 

La propuesta migratoria de Abelardo de la Espriella está estrechamente conectada con su discurso de seguridad y soberanía nacional. Su programa plantea fortalecer el control migratorio, endurecer medidas contra estructuras criminales transnacionales y reforzar la capacidad del Estado para combatir trata de personas, narcotráfico y redes ilegales asociadas a la movilidad irregular. 

Perfiles comerciales para consulados: Propone reformar el servicio exterior colombiano designando a embajadores y cónsules con perfiles comerciales y técnicos, cuyo objetivo principal sea atraer inversión extranjera y abrir nuevos mercados para los productos colombianos, más allá de la gestión puramente política. «Yo no necesito embajadores, necesito vendedores que me vendan nuestro petróleo, café, cítricos, esmeraldas… el que no sea buen vendedor, se va», dijo el candidato en una entrevista.

Control migratorio riguroso: «El que llegue a Colombia de manera irregular, lo saco al día siguiente», dijo De la Espriella en una rueda de prensa. Promete «mano dura» frente a la migración irregular hacia Colombia, implementando controles fronterizos estrictos y exigiendo un estricto rigor legal y de seguridad nacional para el ingreso de extranjeros. 

Relación estratégica con Estados Unidos: Uno de los ejes internacionales de su campaña es fortalecer la relación bilateral con Estados Unidos, especialmente en temas económicos, comerciales, migratorios y de seguridad. El candidato ha insistido en consolidar alianzas internacionales para combatir economías ilegales y fortalecer la cooperación institucional.

Política internacional y de fronteras: En cuanto a la geopolítica regional, ha anunciado que no restablecerá relaciones diplomáticas con regímenes como los de Cuba, Nicaragua y Venezuela. Su política exterior incluye instalar la embajada de Colombia en Jerusalén y eliminar la representación diplomática en las Naciones Unidas (ONU), argumentando que esta organización se ha convertido en una plataforma para la izquierda internacional.

El modelo de país: achicamiento del Estado y mano dura

El candidato propone una reducción del Estado en un 40 %, el fortalecimiento del orden público y la atracción de inversión mediante estabilidad jurídica.

En materia de seguridad, Abelardo de la Espriella ha construido su campaña alrededor de un discurso de mano dura contra el crimen, proponiendo fortalecer las Fuerzas Militares, endurecer las políticas contra grupos armados ilegales y combatir el narcotráfico y las economías criminales con una estrategia más agresiva. 

En economía, defiende un modelo liberal orientado a la reducción del tamaño del Estado, disminución de impuestos, incentivos a la inversión privada y fortalecimiento del emprendimiento y la empresa nacional. También plantea atraer capital extranjero y recuperar la confianza inversionista mediante estabilidad jurídica y apertura económica. 

En salud y derechos sociales, ha cuestionado reformas impulsadas por el gobierno Petro y propone mantener un modelo con participación privada, mientras que en temas sociales mantiene posiciones conservadoras frente a debates relacionados con familia, orden institucional y agenda de género. 

En justicia, impulsa reformas enfocadas en endurecer penas, crear megacárceles, combatir la impunidad y fortalecer la capacidad investigativa del Estado, insistiendo en recuperar la autoridad institucional y enfrentar con mayor severidad la corrupción y la criminalidad organizada. 

Pasado cuestionable

Antes de lanzarse a la política, De la Espriella construyó notoriedad nacional como abogado penalista mediático defendiendo figuras cuestionadas en Colombia y América Latina.

Entre los casos más conocidos están: Alex Saab, señalado como presunto testaferro del gobierno de Nicolás Maduro y posteriormente condenado por lavado de dinero en Estados Unidos. David Murcia Guzmán, creador de DMG, uno de los mayores escándalos financieros piramidales en Colombia; y ex-congresistas investigados por parapolítica y otras figuras vinculadas a corrupción y crimen organizado. 

Sus críticos sostienen que su trayectoria profesional contradice su discurso anticorrupción y antisocialismo actual. Otro aspecto muy cuestionado de su trayectoria ha sido su relación conflictiva con periodistas y medios de comunicación. 

La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) y la Sociedad Interamericana de Prensa han expresado preocupación por el uso reiterado de demandas y acciones judiciales contra periodistas que investigan o publican información sobre él. Según reportes citados por organizaciones de prensa, entre 2008 y 2019 habría presentado más de 100 denuncias por injuria y calumnia, muchas archivadas o desestimadas posteriormente. La FLIP ha advertido que estas prácticas podrían constituir formas de «acoso judicial» con efectos intimidatorios sobre el periodismo. Para sus críticos, su pasado como abogado de figuras vinculadas a grandes escándalos y sus choques con la prensa generan dudas sobre el tipo de liderazgo que podría representar. 

El escenario hacia la segunda vuelta

Otras figuras políticas continúan intentando abrirse espacio en una campaña profundamente polarizada. Sergio Fajardo y Claudia López representan sectores de centro y centro progresista que han insistido en una narrativa de moderación institucional, aunque con dificultades para crecer electoralmente. 

Por su parte, Roy Barreras y Luis Gilberto Murillo han mantenido un discurso enfocado en diálogo democrático, política exterior y gobernabilidad, aunque sus campañas no lograron consolidarse en los primeros lugares de las mediciones. 

De acuerdo con sondeos recientes, varios de estos candidatos no superan el 1 % de intención de voto, en un escenario donde la polarización entre derecha e izquierda parece reducir cada vez más el espacio para opciones intermedias 

Según firmas como Invamer, Guarumo y el Centro Nacional de Consultoría, hoy ningún candidato tendría posibilidades reales de ganar en primera vuelta, ya que ninguno supera el 50 % de intención de voto. Sin embargo, el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, sigue liderando prácticamente todas las mediciones. Dependiendo de la encuesta, su intención de voto oscila entre el 31 % y el 44 %. 

La verdadera disputa parece estar en quién acompañará esa eventual segunda vuelta. Ahí aparecen los candidatos de derecha Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella, quienes están separados apenas por entre 0,3 y 1,7 puntos porcentuales, dependiendo de la encuesta analizada. 

Según César Caballero, director de la firma Cifras & Conceptos, todavía existe cerca de un 17 % de «indecisos ocultos» dentro del electorado colombiano. Es decir, personas que aún podrían cambiar su voto o que no expresan completamente su decisión en las encuestas, un porcentaje que podría terminar siendo decisivo en una eventual segunda vuelta presidencial. 

Los colombianos en el exterior tienen hasta el 31 de mayo para acercarse a las urnas y ser partícipe de elegir el próximo presidente que gobernará a Colombia durante los siguientes cuatro años.


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Equipo periodístico |  + notas

Periodista colombiano con vocación por narrar las historias que cruzan fronteras. Formado en la Universidad de La Sabana y Máster en Podcast y Audio Digital (España), trabaja desde la producción sonora y el periodismo para contar Latinoamérica desde sus procesos migratorios y culturales.


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