La 14.ª edición del Festival Gabo en Bogotá concluyó tras tres días de reflexiones que reafirmaron el valor del periodismo cultural como una herramienta indispensable para preservar la memoria histórica, fortalecer la democracia y comprender las transformaciones de la era digital.
Panamá / Colombia – El Festival Gabo reunió a destacados periodistas y editores iberoamericanos para debatir el posicionamiento estratégico del periodismo cultural y evaluar sus dinámicas en las salas de redacción contemporáneas. Durante la jornada del panel «Una segunda oportunidad para el periodismo cultural», los especialistas examinaron cómo la cobertura de las manifestaciones artísticas y sociales permaneció históricamente relegada a las secciones finales de los medios impresos y audiovisuales. No obstante, las discusiones evidenciaron que, en un entorno hiperconectado donde las plataformas digitales moldean los relatos colectivos, el análisis cultural dejó de ser una sección accesoria para proyectarse como el espacio central donde se disputan la memoria histórica y la comprensión del poder blando.
El examen de las intervenciones expuestas en el encuentro permitió contrastar la rigidez institucional de las estructuras mediáticas tradicionales con la magnitud del ecosistema creativo actual. Mientras los esquemas corporativos priorizaron históricamente las métricas inmediatas vinculadas al entretenimiento efímero, los indicadores de organismos internacionales como la UNESCO señalan que el sector cultural representa más del 3 % del Producto Interno Bruto global. La confrontación de estos datos puso de manifiesto que la desatención del periodismo convencional hacia las dinámicas culturales respondió a un diseño editorial obsoleto, el cual redujo el análisis social a meros contenidos de farándula sin evaluar su verdadero impacto económico y comunitario.
Durante su intervención en el panel, el periodista y antropólogo Santiago Cembrano analizó la distorsión que generó separar la llamada alta cultura de las industrias populares y urbanas. Cembrano reflexionó sobre cómo el diseño institucional de las redacciones agrupaba arbitrariamente el cine masivo o la música comercial bajo la etiqueta del espectáculo. A partir de su trabajo investigativo sobre la escena del rap y la cultura pop, argumentó que las expresiones de barrio, desde la lírica hip-hop hasta el uso cotidiano de la tecnología, constituyen relatos de identidad profundos. Su análisis dejó en evidencia la necesidad de aplicar lentes críticos a los fenómenos de masas para proyectar una cobertura que trascienda el consumo superficial.
Por su parte, la comunicadora y politóloga Rocío Arias Hofmann abordó su transición desde la televisión corporativa hacia el periodismo independiente especializado en diseño, sostenibilidad y tradición artesanal. Arias Hofmann expuso cómo la industria textil y la moda deben estudiarse como códigos de interpretación sociológica que preservan la memoria ancestral y la identidad de las comunidades originarias. La ponente destacó que la gestión de medios como Silla Verde y La Malpensante Moda demostró que es viable fiscalizar el mercado de la moda desde una óptica rigurosa, articulando esfuerzos del sector público y privado para valorizar el trabajo artesanal frente a las presiones del consumo masivo.
En esa misma línea reflexiva, la escritora puertorriqueña Ana Teresa Toro planteó que el periodismo cultural debe operar como un filtro analítico capaz de otorgar densidad histórica a los fenómenos mediáticos globales. Toro expuso ejemplos como el análisis de las figuras del género urbano o la observación de la arquitectura criolla en el Caribe, demostrando cómo una crónica periodística sobre una estructura habitacional puede revelar los desaciertos de un proyecto político territorial. La periodista enfatizó que la función del cronista contemporáneo ya no consiste en anunciar novedades, sino en documentar lo que los acontecimientos de masas dicen sobre la sociedad contemporánea y las aspiraciones de representatividad internacional.
El debate también incorporó las vivencias de editores de publicaciones emblemáticas como Cambio, Semana, Arcadia y El Malpensante, quienes cuestionaron la idea de una «segunda oportunidad» para situar el ejercicio periodístico dentro de una batalla continua por la calidad narrativa. Al recordar las obras de cronistas fundamentales de Iberoamérica como Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis, Juan Villoro o Leila Guerriero, los participantes reafirmaron que el periodismo cultural requiere el mismo rigor ético e investigativo que el periodismo político o de orden público. Tratar los fenómenos aparentemente banales con profundidad conceptual fue señalado como el pilar determinante para la supervivencia del oficio.
La síntesis de las discusiones dejó al descubierto una profunda sinergia entre las manifestaciones culturales diversas y sus canales de difusión emergentes. El evento concluyó que rescatar los legados textiles ancestrales y analizar el impacto global de la música urbana responden a un mismo imperativo ético: desentrañar cómo las comunidades construyen sentido en un entorno dominado por algoritmos. Ante fenómenos como la multiplicación acelerada de contenidos audiovisuales y el consumo fragmentado de información, el periodismo cultural se proyecta hacia el futuro como una disciplina indispensable para hilvanar la sobreinformación y ofrecer diagnósticos sociales con verdadero arraigo histórico.
Desde las reflexiones legadas por el Festival Gabo señalan un camino claro para la reestructuración de los medios independientes en la región. La consolidación de espacios informativos capaces de ofrecer una cobertura crítica, objetiva e imparcial exige trascender la agenda impuesta por los algoritmos corporativos y respaldar el análisis con datos institucionales verificables. El futuro del periodismo cultural radicará en afianzar su papel como fiscalizador del ecosistema creativo, promoviendo una visión comparativa que otorgue valor por igual a la investigación académica y a las voces que emergen de los barrios y las comunidades originarias.
Artículo publicado originalmente en Daily News 507 (Panamá)
Taller: ¿Cómo reconocer la desinformación en tiempos de inteligencia artificial?
La migración como fuerza colectiva: el foro que reunió a líderes y lideresas de la región
Gerardo Basilio Camargo Castillo (Panamá, 1981) es escritor, emprendedor de la comunicación social digital, reportero gráfico, dirigente político y amante de la cultura. Formado de manera autodidacta en la comunicación social digital, dirige desde 2009 el medio nativo digital DNews507.
Es autor de dos libros de entrevistas publicados en 2023 —«Hablemos de Omar» (13 de febrero de 2023) y «Hablemos de la Invasión» (19 de diciembre de 2023)— y de la novela corta «Joaquín, el maestro rural» (15 de agosto de 2023).
Ha publicado diversos artículos de opinión política en medios como «La Estrella de Panamá». En 2010 fundó la revista digital «Entérate Panamá» (Entérate507) y es fundador y exmiembro de la directiva de la Asociación de Medios y Comunicadores Digitales de Panamá.
Se desempeña como facilitador en materia de percepción de la comunicación digital, gracias a su experiencia como administrador de revistas digitales y como emprendedor en el desarrollo de rutas turísticas para comunicadores.
Militante de diversos grupos juveniles, participó en la elaboración de los borradores de las políticas públicas de voluntariado juvenil. En esa faceta como activista, representó a Panamá en distintos congresos internacionales.
Abandonó los estudios formales a los 16 años y decidió autoeducarse a partir del trabajo que pudiera realizar en las calles de Panamá. Esto lo llevó a colaborar en tres campañas presidenciales; fue en 2009 cuando nació su pasión por la fotografía y su colaboración con medios nativos digitales.
En 2010 puso en línea su revista digital, que se mantuvo activa hasta julio de 2021, cuando cerró a causa de las dificultades económicas derivadas de la pandemia de COVID-19 y del robo de la base de datos de su servidor.
En 2022 tomó la decisión de escribir un libro sobre el general Omar Torrijos Herrera y realizó una serie de entrevistas que hicieron realidad el proyecto el 13 de febrero de 2023.
Su lema es no rendirse nunca y aprender siempre de los errores: para él, los obstáculos forman parte de sus lecciones más importantes. Es un fiel creyente en las revoluciones culturales y en la educación como motor del desarrollo social y personal de todos los ciudadanos.
