Los países del hemisferio buscan fortalecer el multilateralismo ante los desafíos democráticos
Panamá, 22 de junio de 2026 – En el marco de la conmemoración del bicentenario del Congreso Anfictiónico de 1826, el espíritu de la integración regional vuelve a ponerse a prueba. Panamá se convierte esta semana en el epicentro de la geopolítica continental al inaugurar la 56.ª Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA). Bajo el lema «Multilateralismo firme en defensa de la democracia, la seguridad hemisférica y la estabilidad en los Estados americanos», el foro busca revivir la visión unificadora de Simón Bolívar en un momento de profunda fragmentación política y crisis humanitarias.
La agenda oficial: entre la diplomacia y las urnas
Durante la conferencia de prensa inaugural, el Secretario General de la OEA, Albert Ramdin, destacó el liderazgo estratégico de Panamá, describiéndolo como un país «pequeño en tamaño, pero grande en impacto», bajo la gestión del presidente José Raúl Mulino y el canciller Javier Martínez-Acha.

«El multilateralismo es necesario simplemente porque nos necesitamos unos a otros. No vivimos solos en este planeta», enfatizó el Secretario General, instando a los cancilleres de la región a sustituir el conflicto por discusiones abiertas, honestas y respetuosas.
La agenda de la Asamblea General se activa en medio de un complejo panorama electoral y de gobernabilidad:
- Monitoreo Electoral: La OEA mantiene misiones activas en Colombia, observando la segunda vuelta presidencial bajo el liderazgo del expresidente dominicano Leonel Fernández, y en Perú, donde instó a las autoridades a finalizar el conteo de votos para asegurar la transición institucional.
- Seguridad en Haití: Se confirmó un fondo de 11.6 millones de dólares aportados por la Unión Europea para establecer cinco bases operativas avanzadas destinadas a fortalecer la seguridad haitiana, un paso previo e indispensable para celebrar elecciones legítimas.
- Crisis en Bolivia: Tras reunirse con la cancillería boliviana, la Secretaría General condenó firmemente los bloqueos de carreteras —calificándolos como «actos criminales» que impiden el paso de alimentos y medicinas— y anunció el envío de una misión política de ministros de Relaciones Exteriores para evaluar la gobernabilidad del país.
La otra cara del hemisferio: persecución, exilio y cartas rotas
A pesar del optimismo institucional promovido desde el podio, la realidad fuera de los salones de conferencias de la OEA revela una profunda desconexión con las garantías democráticas fundamentales. El organismo enfrenta un duro cuestionamiento debido a su incapacidad crónica para frenar la migración forzosa y proteger a la sociedad civil de regímenes autoritarios que operan al margen del sistema interamericano.
El éxodo masivo no solo afecta a poblaciones vulnerables, sino también a la prensa independiente. De acuerdo con los monitoreos de Reporteros Sin Fronteras (RSF) en su matiz para las Américas, el periodismo regional enfrenta un panorama alarmante de asfixia sistemática. El acoso judicial, las amenazas físicas y la estigmatización pública han desatado una ola sin precedentes de periodistas forzados al exilio para salvaguardar sus vidas y su libertad. RSF advierte que el continente se está quedando sin ojos sobre el terreno debido a la instauración de zonas de silencio informativo.
Este deterioro se agudiza por la resistencia de varios gobiernos a someterse a la legalidad internacional:
El bloque de la desconexión total
Nicaragua, Venezuela y Cuba se mantienen en un limbo jurídico y político. Al no reconocer activamente la autoridad del organismo o haber denunciado formalmente su Carta constitutiva, estos países han creado auténticos “agujeros negros” para los derechos humanos. Aunque la OEA afirma mantener su “responsabilidad geográfica” sobre ellos, las resoluciones emitidas en las asambleas generales se convierten, en la práctica, en letra muerta que no frena la persecución interna ni el exilio forzado.
El debilitamiento desde adentro
La crisis de credibilidad de la OEA no proviene únicamente de sus detractores declarados, sino de Estados miembros que, habiendo firmado la Carta Democrática Interamericana, vulneran de forma constante sus principios:
- El Salvador y Guatemala: Enfrentan severas críticas por la instrumentalización de los sistemas de justicia para perseguir voces disidentes y el debilitamiento de los contrapesos democráticos.
- Ecuador y México: Han protagonizado tensiones diplomáticas agudas y retrocesos en la protección de periodistas, ignorando las recomendaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
- Estados Unidos: Mantiene una postura ambivalente, utilizando el multilateralismo de forma selectiva según sus intereses de política interna y de control migratorio en las fronteras.
Doscientos años después del sueño de Bolívar, la asamblea en Panamá arranca dividida entre el discurso de la prosperidad económica compartida y la cruda realidad de un continente donde la democracia, para millones de ciudadanos, sigue siendo una promesa rota.
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Gerardo Basilio Camargo Castillo (Panamá, 1981) es escritor, emprendedor de la comunicación social digital, reportero gráfico, dirigente político y amante de la cultura. Formado de manera autodidacta en la comunicación social digital, dirige desde 2009 el medio nativo digital DNews507.
Es autor de dos libros de entrevistas publicados en 2023 —«Hablemos de Omar» (13 de febrero de 2023) y «Hablemos de la Invasión» (19 de diciembre de 2023)— y de la novela corta «Joaquín, el maestro rural» (15 de agosto de 2023).
Ha publicado diversos artículos de opinión política en medios como «La Estrella de Panamá». En 2010 fundó la revista digital «Entérate Panamá» (Entérate507) y es fundador y exmiembro de la directiva de la Asociación de Medios y Comunicadores Digitales de Panamá.
Se desempeña como facilitador en materia de percepción de la comunicación digital, gracias a su experiencia como administrador de revistas digitales y como emprendedor en el desarrollo de rutas turísticas para comunicadores.
Militante de diversos grupos juveniles, participó en la elaboración de los borradores de las políticas públicas de voluntariado juvenil. En esa faceta como activista, representó a Panamá en distintos congresos internacionales.
Abandonó los estudios formales a los 16 años y decidió autoeducarse a partir del trabajo que pudiera realizar en las calles de Panamá. Esto lo llevó a colaborar en tres campañas presidenciales; fue en 2009 cuando nació su pasión por la fotografía y su colaboración con medios nativos digitales.
En 2010 puso en línea su revista digital, que se mantuvo activa hasta julio de 2021, cuando cerró a causa de las dificultades económicas derivadas de la pandemia de COVID-19 y del robo de la base de datos de su servidor.
En 2022 tomó la decisión de escribir un libro sobre el general Omar Torrijos Herrera y realizó una serie de entrevistas que hicieron realidad el proyecto el 13 de febrero de 2023.
Su lema es no rendirse nunca y aprender siempre de los errores: para él, los obstáculos forman parte de sus lecciones más importantes. Es un fiel creyente en las revoluciones culturales y en la educación como motor del desarrollo social y personal de todos los ciudadanos.
