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Desde su rol como conductora en Canal 26, Zuleika Sánchez ejerce un periodismo atravesado por su propia experiencia de vida. Tras haberse formado y radicado en el país, reflexiona sobre la adaptación a una nueva cultura, la construcción de pertenencia más allá de las fronteras y la importancia de cubrir la migración entendiendo que detrás de cada cifra hay personas y proyectos reales.


Para Zuleika Sánchez, Argentina fue el lugar donde cada certeza debió volver a construirse. Mientras estudiaba Periodismo en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), donde se graduó en 2021, combinó el estudio y el trabajo para sostener su proyecto en el país. A esa etapa se sumó la maternidad, una experiencia que transformó sus tiempos, sus prioridades y la manera de entender el futuro. En 2024 se incorporó a Canal 26, donde actualmente se desempeña como conductora.

«La distancia física, geográfica, se supera con un vuelo o una videollamada. Pero la emocional implica aprender a convivir con la ausencia de la familia, las tradiciones y los momentos importantes que quizás uno se pierde. Es un proceso que requiere tiempo y mucha fortaleza», explica.

Una costumbre que quedó del otro lado

Hay recuerdos que adquieren otro significado cuando se mira el país de origen desde lejos. En el caso de Zuleika, algunas escenas cotidianas de República Dominicana comenzaron a cobrar una importancia que antes no tenían. «Valoro mucho más la calidez de la gente, las reuniones familiares y las pequeñas costumbres cotidianas que antes daba por sentadas», explica.

Entre esos recuerdos aparece uno especialmente simple: sentarse por las noches en la vereda frente a su casa. «A veces con amigos y a veces sola. No pasaba nada, era parte de mí y me gustaba mucho hacerlo», cuenta. Cuando llegó a Buenos Aires, esa costumbre se encontró rápidamente con una diferencia cultural. Zuleika recuerda que aterrizó a las ocho de la noche y le preguntó a su hermana que ya estaba residiendo en Argentina si podían bajar a sentarse afuera.

«Mi hermana me miró con una cara de pena y me dice: “No, acá no se puede hacer eso, la gente no se sienta en la vereda”. Desde ahí ya empecé a valorar».

La anécdota, atravesada por el humor con el que ella misma la recuerda, forma parte de esas pequeñas diferencias que comienzan a aparecer cuando una persona cambia de país. Para Zuleika, la migración no significó únicamente aprender nuevas costumbres, sino también volver a mirar las propias.

Zuleika Sánchez se graduó como periodista en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) | Foto: gentileza

Lo que también ganó

Cuando se habla de migración, muchas veces el relato se concentra en aquello que se deja atrás: los afectos, las costumbres y los lugares conocidos. Zuleika, sin negar esas ausencias, también pone el foco en aquello que encontró y construyó después de partir. «Creo que pocas veces me preguntaron qué cosas gané gracias a la migración, más allá de lo que dejé atrás», señala. Su respuesta enumera independencia, nuevas oportunidades, una segunda nacionalidad y la posibilidad de desarrollar la profesión que eligió.

«Siempre se habla de los sacrificios, pero migrar también me dio independencia, nuevas oportunidades, una segunda nacionalidad, una profesión que amo, una mirada mucho más amplia sobre el mundo y, sobre todo, me dio mucha gente linda que me ha ayudado, acompañado y que me ha hecho sentir como en casa».

Su experiencia se inscribe en un fenómeno migratorio de mayor escala. El Censo Nacional 2022 contabilizó 1.933.463 personas nacidas en otro país residentes en Argentina. De ese mismo censo se registraron 7.817 personas nacidas en República Dominicana que residían en Argentina. Ese número ubicó a República Dominicana en el 14.º lugar entre los países de origen con mayor representación inmigrante. En 2010 eran 5.661 las personas nacidas en República Dominicana registradas por el Censo. Es decir, hubo un crecimiento de alrededor del 38% en doce años.

«Me siento profundamente dominicana»

La migración también modificó su manera de pensar conceptos como nación, frontera e identidad. «Hoy entiendo que la identidad no tiene por qué limitarse a un solo país. Me siento profundamente dominicana, pero también Argentina me dio oportunidades, formación y un proyecto de vida. La siento como mi segunda madre patria». Y agrega: «Aprendí que la pertenencia se construye a partir de los vínculos, los valores y las experiencias, más que por una frontera».

Esa convivencia entre ambos países aparece también cada vez que regresa a República Dominicana. Y cuando regresa a su terruño, reconoce una sensación difícil de explicar: el país cambió, pero ella también. «Yo salí de mi país a los 19 años y, como quien dice, me terminé de criar en Argentina. Adopté muchas cosas de acá que cuando voy allá me hacen sentir un poco visitante».

Sin embargo, al mismo tiempo, conserva costumbres y rasgos que le recuerdan permanentemente su origen. «Es como pertenecer a dos lugares al mismo tiempo, sin dejar de sentir que ambos forman parte de quién soy. El hogar no es solo un lugar en el mapa. Hogar es donde están las personas que amo, donde puedo crecer, aportar y sentirme auténtica».

Migrar y mirar la realidad

La experiencia de vivir entre dos culturas también influyó en su trabajo periodístico. «Vivir entre dos culturas me enseñó que una misma realidad puede interpretarse de maneras muy diferentes según el contexto», afirma. Esa experiencia, explica, la volvió más consciente de la importancia de escuchar distintas voces antes de sacar conclusiones y de ejercer el periodismo con «mayor empatía y perspectiva».

Su condición de migrante también aparece cuando cubre temas relacionados con movilidad humana, integración o comunidades latinoamericanas. «Cada vez que cubro temas relacionados con migración, que de hecho lo hago con frecuencia, también temas de integración o comunidades latinoamericanas, siento que puedo comprender mejor las emociones detrás de la noticia».

Y agrega una definición que resume cómo su experiencia personal dialoga con su profesión: «Haber vivido ese proceso me permite acercarme a esas historias con más sensibilidad y entender que detrás de cada migrante hay un proyecto de vida, no solo un dato estadístico».

Zuleika Sánchez actualmente es conductora en Canal 26, una señal argentina de noticias internacionales | Foto: gentileza

Mirar hacia atrás

Si tuviera que representar su recorrido en una sola imagen, Zuleika imagina dos escenas. De un lado, una joven en la casa de su madre, rodeada de familiares y amigos, la noche anterior al viaje. Una despedida, una maleta y muchas expectativas. «Una maleta armada llena de sueños, entusiasmo, curiosidad y más preguntas que certezas».

Del otro lado, esa misma mujer frente a una cámara de televisión, contando historias para miles de personas. «Entre esas dos imágenes hay años de estudio, sacrificios, adaptación, desafíos y mucho aprendizaje».

Cuando piensa en aquella joven que dejó República Dominicana sin conocer todavía todo lo que ocurriría después, sabe qué le diría. «Le diría que confíe más en sí misma. Que habrá momentos de incertidumbre, de soledad y de mucho esfuerzo, pero que ninguno será en vano».

También le aconsejaría no tener miedo de volver a empezar ni de sentirse diferente. «Le diría que no tenga miedo de empezar de nuevo, de salir de su zona de confort ni de sentirse diferente». Y, especialmente, que no abandone aquello que forma parte de su origen.

«Le recordaría que nunca pierda el orgullo por sus raíces, de dónde viene, porque precisamente ser dominicana será una de sus mayores fortalezas, incluso estando lejos de su tierra». En ese diálogo imaginario con la joven de 19 años también aparecen su madre y sus hermanos. «Le diría que nuestra madre y hermanos están muy orgullosos de la mujer en la que se ha convertido».

Años después de aquel primer viaje, Zuleika no describe su historia como un camino sin dificultades. Quizás por eso, al volver sobre su recorrido, la imagen que permanece es, sobre todo, la de una mujer que aprendió a construir una vida nueva sin dejar de reconocer el lugar del que viene. «Un día mirarás hacia atrás y entenderás que cada obstáculo fue parte del camino que te llevó a convertirte en la mujer y la profesional que siempre soñaste ser».


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Es periodista, escritor, guionista y ex vicepresidente de la Sociedad Argentina de Escritores. Nació en Rosario y reside en Mar del Plata desde 1984. Actualmente publica artículos de opinión en el diario Nueva Tribuna y en Público, ambos medios gráficos de Madrid, España. Además, colabora con la sección Cultura del diario La Capital de Mar del Plata.


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