Según la Fiscalía de Melipilla (Chile), la joven boliviana Oshin Santos falleció tras arrojarse de un vehículo en movimiento para escapar de un abuso sexual, luego de haber sido engañada con una falsa oferta laboral. Su familia, sin embargo, sostiene que se trató de un crimen planificado. Un caso que, más allá de las hipótesis, evidencia la vulnerabilidad a la que están expuestas las mujeres migrantes en el ámbito del trabajo rural chileno.
Si bien ocurrió hace más de una semana, el caso de Oshin Santos sigue conmocionando a la opinión pública. La trabajadora rural boliviana de 30 años y madre de dos hijos falleció la noche del sábado 24 de octubre de 2026 en el Hospital de Melipilla, en la Región Metropolitana de Santiago de Chile. Según la investigación preliminar, ella se arrojó desde un vehículo en movimiento para escapar de un abuso sexual y falleció luego por las lesiones que sufrió durante la caída.
La Fiscalía Local de Melipilla informó que el único imputado por los hechos es un ciudadano chileno de iniciales N. D. H. A., quien habría abordado a Oshin Santos el jueves 22 de octubre valiéndose de una oferta laboral engañosa. El juzgado dictó su prisión preventiva el viernes 23 y el Ministerio Público anunció que pedirá una audiencia de reformalización, mientras Bolivia activó el protocolo de atención consular para mujeres víctimas de violencia de género en el exterior y la asistencia consular para repatriar los restos de la mujer fallecida en territorio chileno.
La imputación de la Fiscalía de Melipilla
Según el fiscal de Melipilla, Luis Carreño, el hecho ocurrió la mañana del jueves 22 de octubre de 2026, cuando Oshin Santos caminaba por el sector Teniente Merino. La investigación sitúa el episodio cerca de las siete de la mañana, momento en que el conductor de una furgoneta blanca, usada para el reclutamiento de trabajadores rurales, la abordó en la vía pública. De acuerdo con el fiscal, este ciudadano chileno logró que la trabajadora subiera al vehículo mediante el engaño de ofrecerle una oportunidad laboral.
El fiscal Carreño detalló que el imputado reinició la marcha del vehículo para luego realizar «gestos de connotación sexual», lo que provocó que la víctima, atemorizada, se arrojara del automóvil en movimiento. La caída le causó graves lesiones y un traumatismo craneoencefálico que derivaron en su muerte. Además, desde la misma fiscalía indicaron que el conductor huyó del lugar sin prestarle auxilio antes de ser detenido horas más tarde. Por estos hechos, el pasado viernes 23 de octubre, el detenido fue imputado por los delitos de abuso sexual y omisión de socorro.
El reclamo familiar de justicia y la acusación de robo
Como tantas otras mujeres migrantes, Oshin Santos dejó su hogar en una localidad rural de Chulumani (Bolivia) para escapar de las dificultades económicas. Según relató su hermana a NTV Noticias Melipilla, Oshin había viajado a Chile con su esposo para trabajar con el fin de sostener a su familia. Al recordarla, delineó el perfil de una mujer humilde a la que le arrebataron la vida mientras intentaba salir adelante: «Era muy buena persona, muy trabajadora. No tenía ni un zapato nuevo. No es justo que le hagan esto». Y remarcó: «Ella no era un perro, vino a trabajar por sus hijos».
Al conocer la noticia, la hermana de Oshin viajó desde el departamento boliviano de Oruro a Melipilla. «Yo pensé que me la iba a llevar viva, no que ella estaba con muerte cerebral», lamentó en diálogo con NTV Noticias Melipilla. Junto con la agresión que se investiga desde la fiscalía, la mujer reveló un nuevo antecedente: el robo de más de un millón de pesos que la víctima acababa de cobrar. Esto la llevó a presumir que el agresor conocía a Santos y sabía que había recibido el dinero ese día, razón por la cual infiere que «le tendieron una trampa».
Además de exigir verdad, la hermana de Oshin expresó su profundo temor a que el caso quede impune. «Aquí matan y desviven a bolivianos y nadie hace justicia», advirtió. En su testimonio, reivindicó además el valor de su comunidad frente a la desprotección: «Los bolivianos vienen a trabajar, no a ser matados. Vienen a aportar al país. Si no hubiera bolivianos, ¿quién iría a trabajar al campo?».
La situación estructural de los trabajadores y trabajadoras rurales en Chile
A través de un comunicado difundido en redes sociales, la Asociación Chilena de Estudios del Trabajo (ACET) se solidarizó con la familia de Oshin Santos y advirtió que el caso evidencia la «vulnerabilidad aguda y crónica» a la que están expuestas las trabajadoras migrantes en la agricultura. La organización enfatizó que mujeres como Oshin enfrentan una violencia estructural que cruza lo económico, lo sexual y lo simbólico, y sufren a diario discriminación por razones de género, raza y nacionalidad. Todo esto ocurre, denuncian, en un contexto en el que las políticas migratorias del Estado se enfocan en la persecución y la expulsión, y se vulneran los derechos laborales fundamentales.
En esa misma línea, la organización apuntó a la irresponsabilidad del empresariado agrícola y a la desprotección que genera la proliferación de los «enganchadores»: intermediarios que operan bajo un modelo de subcontratación que facilita los engaños, la extorsión y los abusos. Ante el inicio de la nueva temporada de cosechas, la ACET, junto a organizaciones como la Asociación Nacional de Mujeres Rurales, Indígenas y Afrodescendientes (ANAMURI) y la Coordinadora 8M, hizo un llamado urgente a fortalecer la fiscalización y promover un proceso de regularización migratoria. Para dichas organizaciones, solo la creación de un visado para trabajadoras de temporada garantizará que miles de mujeres puedan ejercer su labor en condiciones seguras, denunciar abusos sin miedo a represalias y no volver a ser expuestas a este nivel de brutalidad e indefensión.

Las gestiones consulares y la preocupación por la situación de la comunidad boliviana en Chile
A raíz del caso, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia, en coordinación con el Consulado General de ese país en Chile, informó, a través de un comunicado, la activación del protocolo de atención consular para mujeres víctimas de violencia de género en el exterior. El documento detalla que la delegación diplomática en Chile ya sostuvo encuentros con la Fiscalía de Melipilla y confirmó que agiliza las gestiones administrativas para la pronta repatriación de los restos de Oshin Santos a su país natal.
En paralelo, el Consulado ratificó su compromiso de acompañamiento institucional a la familia y precisó que los dos hijos menores de la víctima quedaron bajo el resguardo de parientes en Oruro. Además de manifestar preocupación por «los varios hechos violentos suscitados contra connacionales bolivianos», la institución indicó que ambos países coordinan esfuerzos para el esclarecimiento de los hechos. Asimismo, informó que aguardan los resultados de la autopsia y los peritajes para que la justicia chilena termine de definir la tipificación jurídica del delito.
Contenidos relacionados:
Día de las Mujeres Migrantes: los legados de Marcelina Meneses y Reina Torres
Derechos migrantes en Chile: Entrevista a Vanessa González Peña, de la organización «Migrantas»
