Hijo de madre paraguaya y padre brasileño, el poeta Douglas Diegues creció en la frontera entre Brasil y Paraguay, territorio que marcó su escritura en portuñol. Autor de Dá gusto andar desnudo por estas selvas: sonetos salvajes (2002), considerado el primer libro de poemas en esa lengua híbrida publicado en la literatura hispanoamericana, desarrolló una obra que cruza lenguas, geografías e identidades transfronterizas.
Douglas Diegues: “Instituir, oficializar o normativizar el portuñol salvaje, sería como matarlo. Es mejor dejarlo libre, errante, caubói rollingstones 107.000 kilómetros por hora al rededor del sol”.
(N. de la A.: Esta entrevista es para leer con tiempo, con disfrute, y sobre todo con el ánimo de abandonarse a cierta subversión y dejar de lado la lógica académica del habla y la escritura).
Douglas Diegues escribe en su poema “Tupinamboults et alia”:
“Um indio puede ser paraguayo, brasileiro, turko,
guarani, alemán, ayoreo, kurepi.
Um índio puede ser trabesti, ñembyensis,
comerciante, experto, contrabandista,
loco, inocente, malevo, otário, sabe lo tutti”.
Y así resuenan algunos versos de otro poema, “Maradona”:
“Maradona es argentino y es cubano y es venezuelano y es paraguayo y es brasileiro
pero jamais será un lambe-bolas del Rey de los Yankees”.
Hablar de Douglas Diegues es hablar de lenguas, de países, de fronteras, sobre todo fronteras; poeta, editor y traductor, Diegues (1965) vuelca estas realidades en su pluma, en su manera de expresarse y de entender/defender el mundo. Aunque nació en Río de Janeiro, pasó la infancia en la ciudad de Punta Porá, un lugar fronterizo entre Brasil y Paraguay, un territorio donde un alto porcentaje de la población es trilingüe, y así es que la comunicación entre sus habitantes se reparte entre el español, portugués, el pidgin portuñol (mix de español y portugués), más dialectos del guaraní y el pidgin español-guaraní llamado yopará.
Hace más de veinte años (en concreto en 2002) se publicó el poemario Da gusto andar desnudo por estas selvas – sonetos salvajes, un texto revelador en el que, desde lo anárquico, lo reivindicativo, y por supuesto desde el juego, insertó y promulgó por primera vez lo que se bautizó como portuñol salvaje, o portunhol selvagem, porque como explica el poeta en esta entrevista para Refugio Latinoamericano “non existe portunhol único. Cada uno tiene su propio portunhol. Al mío lo he llamado portuñol salvaje y portunhol selvagem a la vez”. Se adopte una forma u otra, se trata de una lengua que mezcla, que hibrida, que sazona, que incomoda, que en su ritmo y en su sonoridad baila e invita a bailar; una lengua que traspasa y que perfora las fronteras geográficas, pero también culturales.
—Refugio Latinoamericano: Partimos de la certeza de que la lengua forma parte de la identidad, de nuestro estar en el mundo, ¿cómo se conforma la identidad, de qué manera trasciende y se cala en la identidad cuando, como en su experiencia, se vive inmerso en el mestizaje cultural? A día de hoy continúa viviendo en la frontera, en Mato Grosso do Sul (Brasil) con el Amambay (Paraguay), ¿cómo transcurre la vida, un cotidiano, desde esta configuración idiomática y cultural?
—Douglas Diegues: Nasci en Río de Janeiro del amor de una madre paraguaya y un padre brasileño, pero fui criado en Ponta Porã, frontera con Pedro Juan Caballero, a 35 quilómetros de Cerro Corá, donde terminó la Guerra Guasú o Guerra de la Triple Alianza (1864-1870) en que Brasil, Argentina y Uruguay, mediante un tratado secreto auspiciado por Inglaterra, se asocian para barrer Paraguay del mapamundi. Ponta Porã y Pedro Juan Caballero surgen como ciudades después de essa Guerra en que Paraguay perdió 75% de su población, quedando apenas mujeres, viejos, inválidos y niños. Pienso que desde esa época se vienen mesclando las lenguas en la región, una mescla que sigue desdoblándose hasta hoy, y que ni tiene una forma definida, ni reglas gramaticales ni se puede considerar una nueva lengua porque estas mesclas tienen como base las gramáticas del portugués, de lo espanhol y del guaraní. Eso genera múltiplas identidades que extrapolan los límites de la identidad única. En realidad en la frontera salvaje (como llamo a estas fronteras) confluyen varias culturas (están también los árabes y los asiáticos actualmente) y sobran identidades que nunca se cristalizan en una sola. Sigo yendo a Ponta Porã y a Pedro Juan Caballero. Y cuando me sobra tiempo, me escapo hacia Asunción, una ciudad que me encanta y donde tengo amigos.
—R. L.: Refiere usted, no sin motivo, a la multiplicidad. En este sentido es interesante y trascendental rescatar esa infancia que describe. Hay un padre brasileño lusoparlante; una madre paraguaya hispano-guaraní. ¿Qué lengua se hablaba en su casa? ¿Cómo siente que se edificó su educación, su cultura?
—D. D.: Después que se separan mis padres, vengo a vivir con mi madre en la casa del abuelo materno. En esos años la família materna se encuentra ya establecida en Ponta Porã. Anteriormente la família materna estava establecida en Pedro Juan Caballero. Pero en 1947, durante la guerra civil en Paraguay, que muchos llaman “Revolución del 47”, hubieron muchos saqueos en todo el país, la tienda de mi abuelo fue saqueada y nuestra familia fue chutada hacia al lado brasileño de la frontera. Entonces cuando vine de Río mi familia ya vivía en Ponta Porã. En la casa se hablaba el español, el portugués, el guaraní y el portuñol, pero mi madre no me hablaba en guaraní ni en español, solo me hablaba en portuñol. De modo que crecí entre esas lenguas y después fui aprendiendo algunas palabras del árabe y del japonés con los vecinos. En la calle de la tienda de mi abuelo estaban también las tiendas de los comerciantes italianos, portugueses, árabes, nipônicos, chinos, españoles y brasileños. Era una calle com gente de varias partes del mundo. Iba a la escuela en Brasil donde aprendí a leer. De modo que crecí en medio de varias lenguas en ese ambiente que era una especie de cosmopolitismo de bolsillo.

—R. L.: Entrando un poco en su trabajo como escritor, ¿cómo recuerda sus primeros escritos? ¿Qué hilo conductor fue el que siente le inspiró y le sigue inspirando? ¿En qué momento surge esa idea de la interlengua en tu poética, esa poética fusionada, ese portugués mixturado con español y las interferencias del guaraní? ¿Qué desató esos primeros sonetos salvajes?
—D. D.: En la época en que escribí los primeiros sonetos salvajes uno de mis interlocutores más cercanos era el poeta Manoel de Barros. Yo trataba de encontrar mi próprio lenguaje. Había leído Mar Paraguayo, de Wilson Bueno, que era una literatura hecha con las lenguas de la frontera donde había crecido. Hablé con Sylvio Back, un amigo cineasta, sobre Mar Paraguayo y él me contestó que era una experiencia única e irrepetible. Durante diez años estuve pensando en como hacer literatura en portuñol sin imitar a Wilson Bueno. Entonces empezar en el 2001 a hacer sonetos salvajes pero de índole shakespearianos en portuñol que paso a llamar portuñol selvagem para marcar bien una diferencia en relación al portuñol papai-mamãe, por así decirlo.
—R. L.: Sabemos que a veces, o tal vez siempre, definir delimita, asfixia, pero ¿qué diría que es el portuñol salvaje?
—D. D.: En Una lengua díscola, Nicolás Rosa, el gran crítico y ensayista argentino, se pregunta si el intento de crear neoglosias “es un intento de emancipación, apenas de juego de palabras, desde la ‘pan língua’ de Xul Solar a Oliverio Girondo y César Vallejo, o son elementos fronterizos para sacarse de encima una lengua importada, una lengua foránea, en donde coinciden la lengua materna como soberanía y la lengua nacional como Imperio Estatal”. Pienso que, en mi caso, se trata de todo eso al mismo tiempo: intento de emancipación y juego, porque es muy divertido escribir en uma língua que non existe. Pienso que também seja um posicionamento político kontra la lengua enquanto Império Estatal. El Estado se apropia de la lengua, la vigila, la enseña en escuelas y universidades, regala prêmios, utiliza a escritores como representantes de la lengua-pátria, etc. Muchas veces el Estado proíbe otras lenguas que non sejam la língua de estado, como el Tupi, que fue proibido en Brasil por el Marques de Pombal, para que el portugués pudiera consolidarse como lengua nacional brasileira. El Estado, la escola, el ministério de la educación, la imprensa, los politzeis de la cultura etc e tal, querem que las personas escriban siempre igual, que vistam el mesmo uniforme, que piensen igual, sintam igual, beban igual, lean igual, curtam igual, que non mudem nunca, que escrevam “bem”, que escrevam tudo direitinho, que todos sejam bom alumnos, que escrevam “como se debe”, tal como foram adestrados a pensar y a escribir desde pequeños… Entonces considero que el portunhol selvagem es também uma língua kontra el Estado, una lengua sem Estado, que utilizo para dibertirme mientras el fin del mundo non vem.
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—R. L.: “Escrevam bem”, “escrevam tudo direitinho, “escrevam como se debe”. ¿Qué le sugieren instituciones como la Real Academia de la Lengua, o la Academia Brasilera de la Lengua? ¿Qué le desata la idea de la corrección?
—D. D.: En ese mismo ensayo, Nicolás Rosa dice que “la lengua es un animal salvaje, y si la norma tiende a domesticarla, la poesía intenta liberarla de su cárcel, volver a los poderes creativos de la lengua, y por momentos desorganizarla, romper sus estratos, sus jerarquías, no hay creación dentro de la regla, la creación destruye la regla”. Hay que haber norma para que los poetas puedan romper las normas.
—R. L.: Por otro lado, quería mencionar y señalar a quienes le reclaman como un estudioso de la poética de los pueblos indígenas. ¿Coincide en ubicar su escritura desde la práctica de la etnopoesia, ¿cómo se siente en esa clasificación?
—D. D.: He organizado con el antropólogo y etnomusicólogo paraguayo Guillermo Sequera el libro Kosmofonia Mbyá Guaraní, que es un documento sobre el origen mítico del sonido y de la palabra entre los guaraní-mbyá. Guillermo Sequera estuvo varios años visitando aldeas mbyá-guaraní donde pudo realizar una serie de grabaciones impecables de cantos, cantos juegos, cantos infantiles, cantos fúnebres, además de temas musicales del repertorio mbyá. Ese material había sido publicado en formato de CD. Entonces le propuse a Guillermo Sequera hacer un libro con este material y me he encargado de hacer la transcripción del material verbal y su traducción al portugués. El resultado fue ese libro Kosmofonia Mbyá-Guarani en breve será reeditado en forma de libro de arte. Desde un punto de vista partícular entiendo el portunhol selvagem también como yvy marane’y, como tierra sin mal, el mito guaraní de um lugar sin maldad, donde los alimentos brotan por encantamiento para la boca de las personas, donde los felizes non necessitam mais ser felizes, donde non hay médicos ni industrias de medicamentos, porque no hay enfermos ni enfermedades. Un portunhol selvagem sem dueño, um portunhol selvagem de korazón grandote como el cielo y la tierra, um portunhol selvagem que pueda ser de todos, porque solamente uma tierra sem proprietários o propriedade privada puede pertenecer a todos.
—R. L.: ¿Cuánto hay de rebeldía o de desobediencia?, ¿cuánto de no dejar que se muera, de reivindicar al recuperar esas lenguas, sobre todo las indígenas? Por otro lado, ¿se puede entender este portuñol salvaje como una amalgama de varias identidades como son la europea, la brasilera y la indígena, y al mismo tiempo una necesidad de trascenderlas?
—D. D.: No lo veo al portuñol selvagem como amálgama de varias identidades en una sola identidad única. Lo veo más bien como una explosión de todas esas identidades que se interpelan y se cuestionan y se atritan y se contradicen y se contraponen y se enriquecen mutuamente. Ninguna identidad prevalece sobre la otra. Todas son importantes, así como el pensamiento científico moderno tiene el mismo valor ontológico que el pensamiento amerindio extramoderno.

—R. L.: Otra de las constantes cuando se hace referencia a su obra y su escritura es definirla de experimental, pero conociendo sus vivencias, ese habitar entre diversas lenguas, ¿cuánto de su poética se podría entender como acción experimental, y cuánto en realidad de un fluir (y escribir) connatural como sujeto hablante de una lengua transfronteriza? Por decirlo de alguna manera: ¿cuánto hay de consciente y cuánto de inconsciente?
—D. D.: La diferencia entre el arte experimental y las artes ‘convencionales’ no está en el soporte (pintura, escultura, video), sino en la intención y en el proceso. Mientras que el arte tradicional generalmente busca un resultado estético o comunicativo dentro de normas ya establecidas, el arte experimental se enfoca en la ruptura y en la exploración de lo desconocido. El “hacer” y la investigación son más importantes que el objeto final. El artista muchas veces no sabe luego cuál va a ser el resultado. Desafía de forma deliberada las convenciones de belleza, técnica y mercado. Si una técnica se considera “correcta”, el experimentalismo prueba lo opuesto. Frecuentemente usa soportes no artísticos (basura, tecnología de punta, el propio cuerpo o elementos de la naturaleza) para crear experiencias sensoriales inéditas.
Muchas veces, la obra exige que el espectador deje de ser pasivo y complete la pieza a través de la interacción, volviéndose parte del experimento. Mezcla diferentes lenguajes, como música con artes visuales, o performance con biotecnología, eliminando las fronteras entre géneros artísticos.
—R. L.: En el arranque del libro Triple Frontera Dreamsnos encontramos con este párrafo que resuena a invitación, pero también a manifiesto:
“¡Bienvenidos a la selva del portunhol! Qualquer kabrón, qualquer princesa, qualquer vagabundo puede fazer literatura em portunhol selvagem, porque cada um tem ya um portunhol selvagem seu, aún non lo sabiendo, escondido enseu corpo, y que jamais será igual al mio. Incalculáveisportuñoles selvagens existem y non existem y existem, pero nunca se repetem”.
¿Encarna y defiende el portuñol salvaje la total libertad del habla, la total diversidad, la anarquía y el juego idiomático desde un punto de vista de la posibilidad? ¿Un espacio tal vez utópico, si bien real, al que todos y todas pueden pertenecer?
—D.D.: Podemos leer el portunhol selvagem como un lenguaje no regulado por nación, academia ni pureza lingüística. Tiene influencias del habla de los pueblos que están en la frontera. Se trata de un lenguaje que existe como habla y escritura pero que no existe como idioma o lengua oficial. Podemos leer el portunhol salvaje como una práctica post-utópica en el sentido en que no promete un futuro perfecto de la lengua; actúa aquí y ahora, en la mezcla real; crea sus autores y sus lectores. Tal vez se trate de un lenguaje del porvenir pero sin la promessa de anticipar un futuro radical, reorganizar el lenguaje que sea una contribución a la transformación de la sociedad y del mundo.
—R.L.: Desde esta perspectiva de la posibilidad (y de la utopía, claramente), y echando un vistazo al funcionamiento del mundo, y sus movimientos, desplazamientos, migraciones, ¿no debería ser la lengua de frontera la lengua lógica, la que realmente deberíamos aprender o profesar?
D. D.: Creo que instituirlo, oficializarlo, normativizarlo, sería como matarlo. Tengo entendido que es mejor dejarlo libre, errante caubói rollingstones 107.000 kilómetros por hora al rededor del sol.
—R. L.: Al leerle o conocer sobre usted, se vienen a la cabeza autores como Guimarães Rosa y ese lenguaje que remite a lo puramente brasilero, con palabras inventadas; también la imitación literaria que creó la argentina Sara Gallardo en Eisejuazen la que emula y altera la forma de hablar de un hombre indígena; está también el escritor contemporáneo uruguayo Fabián Severo que en su obra Viralata(referencia a los perros mestizos, a los entendidos como perros callejeros) explora en su prosa el portuñol, esa lengua fronteriza propia de su ciudad natal, Artigas.
—D. D.: Guimarães Rosa es un árbol gigante frondoso del sertón que está en toda parte y también dentro de la gente. Yo soy apenas pasto verde. He creado también un concepto de bolsillo de portuñol selvagem como literatura menor sin estado. Cada autor que escribe hoy utilizando esa estrategia tiene su próprio portuñol o cualquier otro nombre que le parezca mejor y que tiene que ver con el mix de lenguas como base para la invención de un lenguaje poético propio. No se trata de querer ser original sino que de ser exactamente como es uno como uno es. Non existe portunhol único. Cada uno tiene su propio portunhol. Al mío lo he llamado portuñol salvaje y portunhol selvagem a la vez. Un periodista uruguayo dijo en una nota para la agencia Reuters en 2003 que mi primer libro Da gusto andar desnudo por estas selvas era el primeiro libro de poemas escrito em portunhol en el ámbito de las literaturas hispanoamericanas. Pero el portuñol no es una nueba lengua como lo dicen equivocadamente los que lo dicen. Es un nuevo ayvu, como lo digo, en las dos acepciones: ruído (en guaraní paraguayo) y lenguaje humano (en guaraní mbyá). Y eso no tiene nada que ver como essa idea idealizada de nueva lengua.
—R. L.: En las obras de Gallardo, de Guimarães, así como en esas estrategias del portuñol (sean cuales sean) a las que usted refiere, existe, o se intuye, una suerte de querer recuperar la oralidad, que no debemos olvidar, encarna la real raíz de la literatura, y es a través de la transmisión oral que se preserva la cultura y la identidad de un pueblo, una voluntad que busca y refuerza el sentido de pertenencia. ¿Promueve el portuñol salvaje esta idea y sentido de la oralidad?
—D. D.: La última vez que estuve en Buenos Aires participé de un evento en donde cuando dije que los Guaraní no eran paraguayos, una chica que estaba exponiendo su versión oficial de la literatura contemporánea en Paraguay, además de omitir que los primeiros encuentros internacionales del portunhol selvagem realizados con apoyo de la Embajada de Brasil fueron realizados en Asunción y tuvieron amplia resonancia en periódicos de Río e de San Paulo, tuvo la cara dura de decir que yo estaba mintiendo. Porque según ella los Guaraní no corren el riesgo de extinción, lo que es obvio que es falacioso. Los Guaraní son expulsados actualmente de sus tierras o por la policía o por los sicarios a mando de estancieros. Esas culturas guaraní que sobrevivem aún deberían ser tratadas como verdaderos tesoros. Pero en Paraguay todavía se alaba mucho a los atributos de la lengua guaraní y a la vez se desprecia al indígena. Eso no puede ser omitido. No podemos admitir que nos quieran hacer tragar versiones idealizadas de lo guaraní e los pueblos guaraníes que todavía sobreviven con dificultades en las selvas del país.
—R. L.: Además de su trabajo como escritor forma parte del proyecto editorial cartonero Yiyi Jambo, un proyecto que en su página web se anuncia de esta manera: “Publicamos textos em portunhol selvagem y poro’u’nhol y textos amerindios en general. Damos importancia a la literatura experimental, vanguardista, inusitada, contemporánea. Publicamos lo que nos gusta”.
—D. D.: Una de las cosas más importantes que aconteceram en Latinoamérica nel siglo XXI fue la aparición del libro cartonero com sus tapas que nunca se repiten. Eloisa Cartonera ha publicado 3 libros míos: Uma flor, El astronauta paraguayo“, Triple frontera dreams. Uno de los libros más recientes, Tudo lo que você nem sabe es mucho mais que todo lo que você sabe, fue publicado por Vento Norte Cartonero y otras 5 o 6 cartoneras más, simultáneamente, em 5 o 6 países diferentes. Las editoriales cartoneras son las que más han publicado libros en portunhol selvagem. Eloísa Cartonera, por ejemplo, es la única que acepta cosas en portunhol selvagem en sus concursos literarios. Yiyi Jambo Cartonera ha publicado más de 10 títulos en portunhol de autores como Xico Sá, Ronaldo Bressane, Joca Reiners Terrón, Jorge Kanese, Marcelo Silva, Edgar Pou, Cristino Bogado. Las editoriales cartoneras son mais velozes. Están al margen del margem del margem del circuito oficial. Los libros cartoneros non tienen isbn. El libro cartonero tiene afinidades con el portunhol selvagem. Mio portunhol selvagem empieza a aparecer entre 2001 y 2002, época em que aparecen los primeiros títulos de Eloísa Cartonera. Ambos brotan de las calles, del asfalto selbagem, en meio a la basura de las citys, como flor que brota de la bosta de las vakas.
—R. L.: Así como su portuñol salvaje plantea cierta desobediencia a las lenguas oficiales, ¿podríamos entender que este proyecto editorial, que además de la naturaleza y forma de su contenido —plasma su materialidad, su forma, con cartones, con aquello que se instala en lo residual y por tanto en lo descartable—, persigue también el romper y encarar otras maneras de publicar a las tradicionales?
—D. D.: Todas las maneras de edición y publicación son válidas. Me encanta el trabajo que viene haciendo la poeta Dafne Mociulsky, que recicla todo y hace libros hermosos con objetos incrustados en las tapas y también deja sus poemas tatuados en la piel de las ciudades por donde pasa.
—R. L.: ¿Cómo escribiría /describiría en portuñol salvaje lo que supone ser un escritor de frontera?
—D. D.: Los poetas y los escritores están siempre en la frontera de la vida con la muerte.
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Es licenciada en Filosofía y Periodismo entre España e Inglaterra. Recuerda que su primer trabajo fue como librera en un pueblo del sur de Madrid. Un año después del 15-M —movimiento en el que participó activamente, como tantos de su generación— decidió dejar España y migrar a Buenos Aires, un lugar que la atraía por su cultura y, sobre todo, su literatura. Lo que pensó como una estadía breve se convirtió en once años de su vida y en una forma de estar en el mundo.