Compartir:

A más de una década de la sanción de la Ley 26.852, que instituyó esta fecha en homenaje a María Remedios del Valle, el reconocimiento de la población afroargentina continúa enfrentando desafíos vinculados con la visibilización, la construcción identitaria, la garantía de derechos y la igualdad efectiva. En un contexto de retrocesos en las políticas públicas, la fecha invita a revisar las conquistas alcanzadas y las demandas aún pendientes.


El 8 de noviembre es el «Día Nacional de los/as Afroargentinos/as y de la Cultura Afro», una fecha clave para la reflexión sobre los procesos de construcción identitaria en nuestro país y el reconocimiento de la presencia históricamente invisibilizada de este colectivo. En diálogo con Refugio Latinoamericano, Marcela Alarcón, integrante de la Mesa Afro Córdoba, recupera el proceso de gestación de la Ley 26.852 —que instituyó la fecha—, los efectos de la misma y los desafíos actuales que enfrentan las organizaciones afroargentinas y afrodescendientes.

Nuestro país se erigió históricamente sobre un imaginario blanco y europeo que se impuso y persistió a partir de acciones deliberadas de invisibilización de la población indígena y afrodescendiente, junto a sus herencias culturales, su participación central en hitos históricos, sus luchas y reivindicaciones. Esto no implicó únicamente su ausencia en textos escolares y en relatos de la historia oficial; ha tenido también, y desde el inicio, consecuencias para estos colectivos respecto a la vulneración de derechos fundamentales y a la persistencia estructural de la discriminación, la explotación, el racismo y la violencia.

De esta forma, se hizo necesaria la sanción de la Ley Nacional 26.852 en 2013, a partir de la cual se instituyó el 8 de noviembre como el Día Nacional de los/as Afroargentinos/as y de la Cultura Afro. Esta ley ha significado un avance en el plano formal, del reconocimiento a las personas afroargentinas y a la presencia afro en nuestro país como parte del reconocimiento de la diversidad cultural. La fecha se estableció en honor a María Remedios del Valle, heroína de las Guerras de Independencia en Argentina, fallecida el 8 de noviembre de 1847.

La «Madre de la Patria»

Como expone el historiador Daniel Brión en su libro «Capitana María Remedios del Valle, Madre de la Patria» (1956), María Remedios del Valle, afroargentina de origen yoruba, nació en 1766 y se crió en lo que hoy es el barrio Monserrat de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Participó en la resistencia contra las invasiones inglesas y desempeñó un rol fundamental en las luchas por la independencia junto a las tropas del Ejército del Norte, al mando de Manuel Belgrano. Se destacó en los combates y batallas además de realizar tareas de organización, alimentación y atención de personas heridas.

Durante sus primeras participaciones como miliciana en el espacio altoperuano, perdió a su marido y a sus dos hijos en combate. A pesar de estas tragedias, ella siguió adelante y continuó destacándose por su habilidad y valentía en el Ejército del Norte, obteniendo el grado de capitana. Le tocó atravesar derrotas, fue herida múltiples veces, capturada y azotada; incluso fue condenada a muerte por fusilamiento, pero logró huir.

A pesar de que su papel fue fundamental en momentos decisivos de la historia nacional, terminó en situación de pobreza. En 1827 fue reconocida por Juan José Viamonte mientras mendigaba en las calles de Buenos Aires y posteriormente se le otorgó una pensión. Sin embargo, murió el 8 de noviembre de 1847 sin el debido reconocimiento por su participación heroica en las guerras de la independencia.

La recuperación y reivindicación de su historia y del lugar que ocupó implica también pensar críticamente acerca de quiénes y cómo se escribe la historia oficial, qué personas son reconocidas como héroes y quiénes invalidadas, degradadas u olvidadas. La contribución de María Remedios del Valle puede emparentarse con la de indiscutidos próceres como Manuel Belgrano; sin embargo, al tratarse de una mujer, afroargentina y pobre, su memoria quedó durante siglos fuera de los relatos oficiales y del panteón de héroes nacionales.

El proceso de conquista de la Ley 26.852

Fotografía en blanco y negro de un grupo de afroargentinos que tocan tambores y cantan junto a una fogata durante la noche de San Juan
Afroargentinos tocando en la noche de San Juan (1938) | Foto: Archivo General de la Nación (Argentina), obra en dominio público

La Ley Nacional 26.852 fue promulgada el 20 de mayo de 2013. Para Marcela, aquella conquista fue el resultado de un proceso de luchas por el reconocimiento impulsadas por diferentes organizaciones afrodescendientes a lo largo del país. Las mismas, nucleadas en una asamblea permanente, venían trabajando por visibilizar la presencia de esta población y cuestionando el relato histórico oficial. «El objetivo principal era poder reconocernos dentro de la constitución del Estado argentino, porque habíamos quedado afuera por tantos censos y discursos donde fueron blanqueando a la población», explica, en referencia a las políticas públicas que durante siglos buscaron invisibilizar demográficamente a la población afro en el país.

Alarcón destacó a la Comisión 8 de Noviembre como la coalición nacida del espacio colectivo que gestó e impulsó la ley, e integrada por numerosas organizaciones como la Asociación Misimbamba, la Agrupación Xangó, la Casa de la Cultura Indo-Afro-Americana impulsada por la referente Lucía Molina Sandez, y diversos referentes de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Chaco, Córdoba, entre otras. Para el caso de Córdoba destaca la participación y el trabajo del historiador Marcos Carrizo, quien fue miembro fundador de la Mesa Afro Córdoba.

Sin embargo, señala que, pese a lo valioso del proceso, el mismo no estuvo exento de desigualdades territoriales. «De todas las provincias, fueron siete las participantes», además del hecho de que la mayor disponibilidad de recursos y posibilidades de interlocución institucional se concentraron en Buenos Aires, donde se consolidaron gran parte de las gestiones. El proceso de gestación de la ley ha implicado grandes aprendizajes entre los que se encuentra la necesidad de construir procesos de debate legislativo y programático más federales, que cuenten con la posibilidad de incorporar más efectivamente las experiencias y demandas de todos los territorios. No obstante, reflexiona Marcela, como efectos posteriores a la sanción de la ley, otras provincias comenzaron a involucrarse en estos procesos como Mendoza, San Luis, Jujuy, Santiago del Estero, lo que resulta importantísimo. «La sanción de la ley significó un gran reconocimiento, una apertura hacia lo afrodescendiente, y la posibilidad de ser mucho más visibles».

Alcances y limitaciones

Mujeres de una agrupación de candombe posan con sus tambores frente al monumento a María Remedios del Valle, recién emplazado en una plaza
Emplazamiento del monumento a María Remedios del Valle | Foto: Mauro Rico, Ministerio de Cultura de la Nación (CC BY-SA 2.0)

La ley estableció una fecha para visibilizar a la población afroargentina y honrar la memoria de María Remedios del Valle; además, encomendó al Ministerio de Educación la incorporación de la fecha al calendario escolar oficial así como el desarrollo de contenidos de promoción de las culturas afro. Al mismo tiempo encomendó al Ministerio de Cultura que fueran puestas en marcha diferentes políticas públicas con el fin de visibilizar estas expresiones culturales.

Entre algunos de los programas, proyectos y convocatorias que se crearon a partir de la ley se pueden mencionar: el Programa Nacional Afrodescendencias y Derechos Humanos del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de 2022 (que buscaba incorporar transversalmente la lucha contra el racismo en todas las dependencias del Estado y desarrollar proyectos enfocados en reducir las desigualdades históricas promoviendo la equidad de oportunidades), el Programa Afrodescendientes (2012) del Ministerio de Cultura (para financiar y respaldar expresiones artísticas o culturales afro en todo el país), la Comisión Nacional para el Reconocimiento Histórico de la Comunidad Afroargentina (2020) dentro del entonces INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo), la Convocatoria Nacional «Argentina, Cultura y Raíces Afro» (una línea también de fomento y financiamiento de propuestas culturales que apunten a sensibilizar a la sociedad) de 2022, el Certamen «María Remedios del Valle» (concurso de documentales, obras de teatro y poemas) en memoria y homenaje de la madre de la patria (2020). También se creó en 2020 una Mesa Interministerial de Políticas Públicas para la Comunidad Afro que procuraba la articulación de ministerios y áreas estatales en pos de las acciones afirmativas.

No obstante la creación de estos organismos y el impulso de programas, los mismos tuvieron un alcance limitado y no exento de contradicciones, críticas y matices. Marcela expone, por ejemplo, que el abordaje en el ámbito educativo fue insuficiente y no logró consolidarse, y, por otro lado, no se establecieron mecanismos que obligaran a ministerios como Salud a desarrollar políticas específicas. Además, y principalmente, estas políticas no tuvieron grandes efectos en la reducción de la inequidad redistributiva que sostiene el racismo estructural.

Los mayores avances, desde el punto de vista de la entrevistada, estuvieron vinculados al reconocimiento y la visibilización de los/as afroargentinos/as. Además, la ley nacional se constituyó en una base que dio impulso a legislaciones y programas propios en las provincias y territorios.

El presente de las políticas públicas afro en Argentina

Estudiantes con uniforme escolar y docentes posan junto a una placa conmemorativa en una plaza de Córdoba, durante un recorrido por sitios de memoria afro
Recorrido por sitios de memoria afro para escuelas en Córdoba | Foto: gentileza de la Mesa Afro Córdoba

Con el cambio de gestión nacional en 2023, todas estas políticas incipientes se vieron afectadas seriamente. Por un lado, la comisión que impulsaba acciones de reparación histórica fue disuelta con el cierre del INADI, en agosto de 2024. Por otro lado, como documentan análisis especializados sobre el devenir de las políticas de afrodescendencia en el país (como el de la antropóloga Viviana Parody), las líneas de financiamiento específicas para la visibilización e impulso del arte y cultura afro fueron desactivadas. La fecha se mantiene en el calendario escolar, pero el gobierno nacional no desarrolla materiales nuevos ni financia contenidos desde la perspectiva afro, por lo que todo el impulso recae en la sensibilización autónoma de los equipos docentes, su voluntad y posibilidades.

Frente a este escenario, diversos movimientos sociales han calificado el momento actual como de «desmantelamiento institucional» y todos los esfuerzos reivindicativos han regresado mayoritariamente a la esfera de la sociedad civil, con algunas excepciones de gobiernos provinciales y locales que continúan impulsando propuestas. Marcela expresa respecto al caso de Córdoba que «para nosotros fue un golpe muy duro a nivel nacional; sin embargo, a nivel de la provincia nosotros, por el contrario, tuvimos un reconocimiento con la Ley Provincial 11.001 que se sancionó en 2024. Es decir que más allá de la ley nacional nosotros tuvimos nuestro reconocimiento dentro de la provincia, donde además estamos pudiendo trabajar con distintos ministerios como Educación, Derechos Humanos y Cultura». Marcela se refirió de esta forma a la sanción de una ley provincial que estableció el 27 de abril como el Día del/a Afrocordobés/a y la Cultura Afrocordobesa, proyecto que fue impulsado por la Mesa Afro para recuperar la memoria de antepasados que llegaron esclavizados en 1588. Esta ley promueve también acciones en materia de educación, cultura y patrimonio desde la perspectiva antirracista, de derechos humanos e interculturalidad.

Sin embargo, en el caso de otros estados provinciales el escenario es diferente. Marcela relata con amargura el caso de la reciente modificación de la Constitución de Santa Fe, donde no se realizó una mención explícita a la población afro, lo cual resulta fundamental en los procesos de visibilización. «En Santa Fe, a pesar de haber una comisión de afrodescendientes y de ser otra de las provincias que tiene un gran porcentaje de afrodescendientes, nuevamente en esa modificación de la Constitución de Santa Fe, los dejaron afuera, no los reconocieron. Eso para el resto de comunidades fue muy doloroso, no haber visto ese reconocimiento en los hermanos de Santa Fe, y así en muchas provincias les está siendo complicado, en algunas ni se habla, aunque puede haber algunos intendentes comprometidos con las políticas de visibilización».

Un hombre expone frente a una proyección en un seminario para docentes; sobre la mesa cuelga una bandera de la Mesa Afro Córdoba
Seminario para docentes en San Carlos Minas, Córdoba | Foto: gentileza de la Mesa Afro Córdoba

Los desafíos actuales

En la actualidad las organizaciones afrodescendientes en Argentina mantienen una agenda de articulación conjunta y participan de redes internacionales. «Nosotros particularmente desde la mesa, por ejemplo, formamos parte de Mujeres Afropolíticas, de la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora (RAAD); también hemos participado de foros internacionales y encuentros de la OPS».

Marcela nos cuenta que es sumamente importante el trabajo articulado en red buscando construir respuestas integrales para sistemas de opresión complejos. Dentro de la RAAD participan del proyecto Sankofa, que busca fortalecer las estrategias de combate a las violencias por motivos de raza y género a partir de las respuestas que diseñan mujeres afrodescendientes. Asimismo, respecto a Mujeres Afropolíticas, la referente nos cuenta que se trabaja para fortalecer la participación de las mujeres afro en los ámbitos de la política latinoamericana.

Otro de los grandes desafíos de las organizaciones afroargentinas es continuar trabajando en pos de la visibilización en el marco de una política nacional adversa: «tenemos que trabajar con diferentes espacios de la sociedad e instituciones para que no quede en dudas nuestra presencia, lograr la visibilización de los afrodescendientes en nuestro territorio».

La negación histórica de la presencia afro tiene consecuencias diversas en el presente, y, en ese sentido, Alarcón considera que los debates públicos que se reactivaron alrededor de la Copa Mundial de Fútbol 2026 y las acusaciones que circularon en las redes sociales dejaron expuestas contradicciones de la sociedad argentina frente al racismo. «Lo que pasó en el Mundial permitió discutir fuertemente y evidenciar algo que llevamos siglos diciendo nosotros: que somos un país racista. Lo primero es dejar de ser hipócritas». Este racismo, señala, no se dirige únicamente a las personas afrodescendientes, sino también a las personas indígenas, a las personas migrantes, en especial migrantes latinoamericanos como las comunidades bolivianas, peruanas y paraguayas.

Pero, por otro lado, Marcela explica que en nuestro país el racismo tiene manifestaciones diversas y particulares; una de ellas se relaciona con el llamado «colorismo». «Las personas afrodescendientes pueden ser muy negras o pueden ser, como en mi caso, no tan negras», explica. Esta diversidad de tonalidades suele utilizarse para cuestionar o negar la pertenencia afro de algunas personas, lo que perpetúa la invisibilización de esta población en el país: «acá creen que nosotros los afrodescendientes somos pocos y que no tenemos derechos, porque justamente no tenemos todos el mismo tono de piel, pero el colorismo es una forma más de discriminación y de racismo estructural, implementado desde las propias políticas del gobierno nacional, desde Sarmiento, donde fueron en distintos censos blanqueando a la población. ¿Por qué? Por no querer reconocer que estábamos los afrodescendientes dentro del territorio, y eso se ve todo el tiempo. Fijate, por ejemplo, en los jugadores de la selección, muchos podrían parecerse a mí, pero se sigue diciendo que la selección es toda blanca. Entonces, lo que pasa es que, como decimos acá en Córdoba, la gente sabe que es negra, pero no sabe por qué, no sabe el origen. Y en eso de no saber el porqué nos discriminamos y no decimos que somos afrodescendientes».

En este punto, para la Mesa Afro, resulta clave la educación como pilar fundamental, para recuperar la historia silenciada, revalorizar las diferentes identidades y «para tener herramientas y trabajar en políticas públicas que nos contemplen a todos por iguales, ya que las políticas que se están implementando tienen una mirada demasiado cortoplacista de las problemáticas, que no nos contempla». Es decir, el reconocimiento tiene que ir de la mano de la posibilidad efectiva de que los colectivos afroargentinos puedan tomar decisiones sobre políticas públicas que los afecten y que participen activamente en las definiciones que buscan generar igualdad en todos los planos de la vida social.

Otro aspecto fundamental, desde el punto de vista de la entrevistada, es que la lucha tiene que ser federal: «el trabajo federal es fundamental para reconocernos en todo el territorio nacional, porque, como María Remedios del Valle, hubo muchas mujeres más, que no estaban en Buenos Aires». Se hace necesario que todas las regiones del país participen de manera igualitaria en procesos de memoria y toma de decisiones sobre acciones de reparación histórica.

Este, como cada 8 de noviembre es nuevamente una oportunidad para la recuperación de las memorias y trayectorias afrodescendientes excluidas de los relatos oficiales, para el reconocimiento de su existencia y aportes a la cultura nacional, y sobre todo para pensar qué transformaciones institucionales y sociales son necesarias aún a los fines de garantizar la justicia e igualdad plena.

Imagen de portada: «Candombe federal, época de Rosas» (hacia 1903), de Martín Boneo (colección del Museo Histórico Nacional, obra en el dominio público)


Contenidos relacionados:

Soy afrodescendiente: la búsqueda identitaria que transformó la vida de Marina Crespo

Argentina, ¿el país más racista del mundo? Fútbol, geopolítica y el racismo realmente existente

Cuerpos, memorias y resistencias: ser mujer afrodescendiente en la mirada de Alejandra Pretel

Equipo periodístico | + notas

Nacida en Córdoba (Argentina), es licenciada en Trabajo Social y posee un Máster en Migraciones Internacionales, complementado con formación especializada en Antropología. Cuenta con amplia experiencia en gestión territorial, abordaje intercultural, derechos humanos y acompañamiento a personas migrantes y refugiadas. De ascendencia migrante, ha residido en México, Brasil y España. Además, es poeta y apasionada por la literatura en todos sus géneros.


Compartir:
Mostrar comentariosCerrar comentarios

Deja un comentario