En el marco de la 10.ª edición del Festival Democracia Viva, referentes vinculados a proyectos sobre la movilidad humana debatieron sobre estrategias de comunicación, inclusión financiera, intervención comunitaria y el uso crítico de herramientas de inteligencia artificial para construir nuevas narrativas que desactiven la estigmatización para con las las personas en situación de movilidad.
Frente al avance de discursos excluyentes y al giro securitario que impacta sobre la movilidad humana en Argentina y la región, referentes de la comunicación comunitaria, la academia y los derechos humanos se congregaron en la Ciudad Cultural Konex para proponer nuevas formas de narrar la migración: el panel «Más Voces, Mejor Democracia, Otras Formas de Contar la Migración», reunió a Liset Luque (MIA Latam y Alianza por Venezuela), Juan Manuel Flórez (Mutante, Colombia), Antonella Delmonte (CLACSO) y Silvina Molina (Refugio Latinoamericano), bajo la moderación de Lucía Tornero (Hola América), con el objetivo común de desarmar relatos estigmatizantes y articular herramientas comunicacionales transformadoras. El mismo tuvo lugar en el marco de la décima edición del Festival Democracia Viva. iniciativa organizada Asuntos del Sur junto a una red de más de 70 organizaciones, colectivos y universidades de América Latina y el Caribe.
El encuentro tuvo lugar en un contexto regional crítico. Mientras las políticas migratorias endurecen sus controles y proliferan narrativas que asocian la movilidad con el delito o el gasto público, el panel reivindicó la histórica tradición de acogida e integración de la Argentina y la región. En un escenario donde las personas migrantes suelen ser instrumentalizadas como chivos expiatorios de las crisis económicas, el conversatorio puso en valor su capacidad de agencia para el fortalecimiento democrático.
Narrativas en disputa
Cuando el Estado se retira, la disputa por el espacio democrático requiere restituir muchas veces la autonomía material y social de las comunidades. En esa línea, Liset Luque, integrante de MIA Latam y Alianza por Venezuela, destacó la urgencia de incidir en los consensos sociales al afirmar que es indispensable «poder tener diferentes voces que se sumen a esa mirada colectiva. Sin duda, la migración, como tantas otras agendas, tiene que ser parte de la democracia y de esas voces que se constituyen en las agendas de los políticos para una mejor participación y construcción colectiva».

Desde su experiencia como mujer migrante y su liderazgo en Alianza por Venezuela, Luque compartió el trabajo que ha desarrollado para apoyar a mujeres en movimiento gracias al proyecto de MIA Latam: «Entendíamos claramente la importancia que tiene la inclusión financiera para una mujer en movimiento, para su autonomía, para su empoderamiento y también el rol que tienen las mujeres dentro de los núcleos familiares. Cada mujer quizás quiere acceder a la vivienda, al trabajo y después empieza el acceso y el empoderamiento, tanto para tu emprendimiento como para tu crecimiento profesional».
Asimismo, detalló los tres ejes que estructuran el programa: «Les informamos qué es lo que tienen que hacer para regularizar su situación migratoria, cuáles son las primeras propuestas que tienen para acceder a productos financieros no bancarios y luego les formamos con un componente específico de formación financiera».
La relevancia de lo comunitario
Por su parte, desde la línea periodística, Juan Manuel Flórez, del medio colombiano Mutante, enfatizó la dimensión transformadora del lenguaje al señalar que «una palabra es narrativa, y mientras más diversidad de palabras volvemos a sumar a ese terreno, pues más podríamos tener herramientas para resistir».
Flórez compartió una de las metodologías desarrolladas por Mutante para trasladar la discusión de redes sociales a ámbitos presenciales entre personas locales y personas inmigrantes. El proceso consistió en «meternos a muchos grupos de Facebook por localidades de Bogotá o barrios de Bogotá», donde identificaron que «ya había grupos de Facebook de migrantes que no les arrendaban». A partir de esa escucha en territorio digital, lograron reunir a vecinos de los barrios de Bogotá junto a personas migrantes para hablar directamente sobre la situación, identificando las barreras a derribar con el fin de que los diálogos presenciales no queden reducidos a nichos específicos y trasciendan a una conversación pública más amplia.
Por su parte, Silvina Molina, periodista e integrante del Consejo Asesor de Refugio Latinoamericano, expuso la experiencia que desarrolla el medio en territorios como Quilmes, donde se impulsan procesos de formación periodística junto a las propias comunidades con la ayuda de herramientas de Inteligencia Artificial. Al explicar el enfoque de este trabajo, Molina remarcó que se trata de un espacio «donde se cuentan historias de migrantes, por los migrantes, donde hay recursos también, para quienes necesitan información, y que faciliten la vida en la Argentina».
La periodista relató cómo lograron publicar crónicas y reportajes rigurosos con enfoque migratorio a través del chatbot desarrollado por el medio e iterado junto a vecinas y vecinos que no tenían experiencia previa en redacción para medios de comunicación: «Una historia que nos conmovió particularmente fue la de una nieta de una migrante, que a partir de lo que hablamos en el taller, ella empezó a indagar en la historia familiar. Y aparece el tema de cómo ella hizo su camino: de ser criada por una familia migrante muy tradicional, muy machista, a militar como feminista y a participar de las marchas. Entonces, en esa historia familiar, ella encuentra un femicidio que hubo en su familia. En el taller ella se junta con un compañero, hicieron un video precioso que además nos rompió los esquemas, porque era un formato audiovisual».
Molina sintetizó la apuesta ética del proyecto al recalcar: «Este también es un laboratorio de narrativas porque estamos aprendiendo. Y es también el usar la tecnología desde Refugio Latinoamericano con una mirada crítica».
Pensar las narrativas desde abajo
También en lo concerniente a las narrativas sobre la migración se expresó Antonella Delmonte, antropóloga e investigadora del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), quien presentó sus investigaciones sobre el trabajo de personas migrantes en la industria de la confección de indumentaria, donde identificó altos índices de informalidad laboral y discursos asociados a la precariedad, la victimización e incluso la ilegalidad.
«A partir de allí, vimos qué sentidos y qué valores propios dan los propios trabajadores y trabajadoras migrantes a su trabajo, en términos de dignidad, en términos de proyectos de futuro, en términos de sentidos y valores ligados a eso que hacen cotidianamente. Entonces, de algún modo, rastreamos cómo se construyen otras narrativas que no son estas narrativas más hegemónicas ligadas a la sospecha o a la ilegalidad del migrante y su trabajo como algo peligroso», explicó Del Monte.
La investigadora remarcó además la urgencia de incorporar la movilidad humana como un eje fundamental en el debate democrático regional: «Las narrativas son importantes por sí mismas, pero también son dispositivos de gobiernos. Entonces tensionarse y discutirlas es pensar qué tipo de democracia queremos. ¿Queremos una democracia amplia o una que restrinja y que recorte?».
Al cierre de la jornada, la moderadora Lucía Tornero, celebró los consensos alcanzados y convocó a profundizar esta agenda en el Festival Hola América, que se realizará el 6 y 7 de noviembre en Barranquilla (Colombia). El encuentro reunirá a diversos actores del continente para debatir sobre migración, la innovación social y nuevas narrativas. Una plataforma clave para que las miradas que ponen en el centro las capacidades, proyectos y voces de las comunidades migrantes continúen expandiendo su alcance en América Latina y el Caribe.
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Periodista colombiano con vocación por narrar las historias que cruzan fronteras. Formado en la Universidad de La Sabana y Máster en Podcast y Audio Digital (España), trabaja desde la producción sonora y el periodismo para contar Latinoamérica desde sus procesos migratorios y culturales.
