En enero, Momunbek Kadyrkulov fue detenido durante un control migratorio de rutina. 23 días después —y con decenas de miles de dólares recaudados por su comunidad—, finalmente fue liberado.
(Por April Xu para Documented NY)
Con fiebre, Momunbek Kadyrkulov se acurrucaba bajo una delgada manta en su gélida celda de Delaney Hall, un tristemente célebre centro de detención migratoria en Newark, Nueva Jersey. No era la primera vez que se le cruzaba por la cabeza la idea de rendirse y firmar su propio acuerdo de deportación.
En una llamada telefónica con su hijo, Nursultan Kadyrkulov, quien se desvivía por contactar todos los recursos posibles para lograr la liberación de su padre, Momunbek sonaba cada vez más resignado.
—Me voy a ir —le dijo a su hijo—. No tienes que gastar dinero en mí. No tiene sentido gastar dinero en algo que quizás no funcione. No quiero ser una carga.
—Escucha, papá, no te vas a ningún lado —respondió él—. Hay organizaciones que pueden ayudar. La gente está donando. Te voy a sacar de ahí.
Unas tres semanas después, Nursultan esperaba en una estación de servicio cerca del centro de detención, sentado en un Hyundai blanco. Entonces vio a su padre —recién liberado tras una audiencia de fianza— caminar hacia el auto con una amplia sonrisa. Nursultan lo llevó a casa, donde la familia de Momunbek, incluido su nieto recién nacido, lo esperaba para darle la bienvenida.
Momunbek es uno de los más de 50.000 inmigrantes sin antecedentes penales actualmente detenidos por el ICE¹ en los Estados Unidos. Sin embargo, se encuentra entre los relativamente pocos que lograron obtener una audiencia de fianza y fueron liberados antes de ser trasladados o deportados. Su hijo dice que se lo deben a su comunidad.
—Mi papá sigue aquí [con nosotros] únicamente gracias al apoyo que recibimos de organizaciones comunitarias y de tanta gente —dijo Nursultan.

Para Nursultan, un estudiante universitario de 24 años, el último mes trajo cambios drásticos para su familia, que llegó a los Estados Unidos en 2023 en busca de asilo desde Rusia, en medio de la inestabilidad generada por la guerra entre Rusia y Ucrania. Sin embargo, junto con la incertidumbre y el estrés, también encontraron destellos de generosidad inesperada y apoyo de desconocidos preocupados por su situación.
—Teníamos muchas expectativas sobre América antes de venir, especialmente mi papá —recordó Nursultan—. Siempre me decía que era un país increíble. Cada vez que escuchábamos hablar de libertad, derechos humanos o el Sueño Americano, pensábamos en América como un lugar realmente grandioso.
Esa esperanza de un futuro más prometedor motivó a la familia de siete integrantes a iniciar su viaje hacia los Estados Unidos en agosto de 2023. Tras varios vuelos con escalas en países como Turquía y España, finalmente llegaron a México. Allí se registraron en CBP One² —en ese momento la principal vía legal para que los solicitantes de asilo en la frontera entre México y Estados Unidos pudieran programar citas de ingreso—. Tras la inspección en la frontera, la familia fue admitida en los Estados Unidos bajo libertad condicional humanitaria³ mientras sus casos de asilo continuaban en proceso.
Pero la vida en Estados Unidos resultó estar lejos de ser fácil. La familia se mudó de Miami a Chicago, apretujándose con frecuencia en los apartamentos de amigos. Finalmente llegaron a Nueva York en 2024, donde pasaron meses en refugios temporales antes de poder ahorrar suficiente dinero y reunir los documentos necesarios para alquilar su propio lugar en Ozone Park, Queens.
Como muchos solicitantes de asilo, Momunbek trabajó arduamente para sostener a su familia una vez que obtuvo su autorización de trabajo. Con el tiempo, manejó un taxi amarillo, trabajó como camionero y luego condujo para Uber. Presentó su declaración de impuestos cada año, asistió a los controles de rutina en el 26 de Federal Plaza y, según su familia, no tenía antecedentes penales.
—Intentamos hacer todo bien, de la manera correcta, legalmente. Nunca pensamos que mi papá iba a ser detenido —dijo Nursultan.
En la madrugada del 17 de enero, Nursultan llevó a su padre a Federal Plaza para lo que esperaban fuera un control de rutina. Su padre le pidió que esperara cerca y dejó su teléfono en el auto. Nursultan daba vueltas por la zona, pasando por el edificio cada 30 minutos para ver si su padre había salido. Unas cinco horas después, su padre seguía sin aparecer. Entonces recibió una llamada inesperada de su madre: su padre había llamado para avisar que había sido detenido y pedirle que no siguiera esperando.
Conduciendo de regreso a casa con el asiento del copiloto vacío, Nursultan dijo que sintió un torbellino de conmoción, confusión y angustia. Esa noche, él y su madre rompieron a llorar.
—Estábamos desesperados, sentíamos que todo se había derrumbado de repente —dijo Nursultan.
Antes del 17 de enero, la familia atravesaba buenas noticias: la hermana de Nursultan esperaba un bebé y él se preparaba para los exámenes finales con los que completaría los cursos requeridos en Kingsborough Community College, con la esperanza de comenzar a trabajar como auxiliar de enfermería certificado y aportar ingresos adicionales al hogar. Entonces Momunbek fue detenido.
Con el principal sostén de la familia fuera de casa, Nursultan dijo que sentía que tenía poco tiempo para el duelo.
—Estaba corriendo contra el tiempo —dijo, preocupado por la salud de su padre diabético de 58 años y temiendo que pudiera ser trasladado lejos si no se actuaba rápido.
—Fue muy difícil, física y emocionalmente agotador —recordó Nursultan.
Abandonó algunas materias para ahorrar en honorarios legales, contrató a un abogado y ayudó a preparar documentos para una petición de hábeas corpus y una audiencia de fianza. En ocasiones, incluso atendió llamadas de su padre durante clases para tranquilizarlo y mantener su ánimo en alto.
Aun así, no estaba solo. Animado por sus amigos, lanzó una campaña de recaudación de fondos en GoFundMe. Más de 700 personas donaron más de 28.000 dólares para apoyar la defensa legal y las necesidades médicas de su padre en apenas un mes.
Aprovechando su formación en marketing, Nursultan también comenzó a documentar la vida cotidiana tras la detención de su padre, compartiendo actualizaciones sobre la batalla legal de su familia en Instagram.
—Siento que genera conciencia sobre toda la situación, eso es lo que me motiva —dijo.
Sus videos rápidamente ganaron alcance: sumó más de 50.000 seguidores en Instagram en aproximadamente 20 días. Además del apoyo digital, también recibió consejos legales y desgarradores mensajes de otras personas cuyos seres queridos habían sido detenidos por el ICE.
Una de esas personas fue Rosa Santana, codirectora ejecutiva del Envision Freedom Fund, el fondo de fianzas migratorias más grande del país. Tras ver su video en línea, tomó contacto con él.
—Dejé un comentario diciendo que lamentaba lo que estaba viviendo su familia —recordó Santana—. Le dije que si su papá recibía una fianza, que nos contactara. Queríamos ayudar.
El 6 de febrero, al enterarse de que la fianza de su padre había sido fijada en 10.000 dólares tras una audiencia, Nursultan envió rápidamente una solicitud al Envision Freedom Fund. Sin saber con qué rapidez sería procesada, también gestionó el pago de la fianza directamente por su cuenta. Tres días después, el 9 de febrero, recibió una llamada del Envision Freedom Fund informándole que la fianza ya había sido pagada.
—Lo hicieron bastante rápido —dijo Nursultan—. No esperaba que lo hicieran antes que nosotros. Yo lo hice temprano en la mañana, pero ellos lo hicieron aún más temprano, así que fue una sorpresa.
Más tarde ese mismo día, tras 23 días en detención, Momunbek fue liberado y reunido con su familia.
—Fue lindo verlo afuera —dijo Nursultan, añadiendo que la rápida liberación probablemente no hubiera ocurrido sin las donaciones de los seguidores y la asistencia del fondo de fianzas.
Sin embargo, la experiencia lo dejó reflexionando sobre lo difícil que puede ser el sistema para otros.
—Es mucho dinero —dijo—. Para personas que no reciben donaciones ni apoyo como nosotros, creo que la mayoría de las familias no puede pagarlo.
Santana comparte esa preocupación. Casos como el de Momunbek, dijo, son inusuales.
—No mucha gente es liberada tan rápido —señaló, explicando que la organización ha pagado fianzas de inmigrantes que pasaron meses, a veces casi un año, detenidos—. Una de las cosas más traumáticas psicológicamente es no saber cuánto tiempo vas a estar ahí.
Santana indicó que el Envision Freedom Fund registró este año un aumento tanto en las solicitudes de fianza como en los montos de las mismas, lo que genera una presión financiera creciente sobre lo que ella describe como el único fondo de fianzas migratorias que sirve a la región metropolitana de Nueva York. Al 13 de febrero, el grupo había pagado fianzas por 52 personas, por un total de más de medio millón de dólares. Esa cifra es casi el triple de lo que la organización gastó en los primeros dos meses de 2025, cuando pagó unas 16 fianzas por un total aproximado de 150.000 dólares.
Santana atribuye el aumento principalmente a la expansión de la detención migratoria y a un incremento en la aprobación de fianzas vinculado a impugnaciones legales. Al mismo tiempo, los montos de las fianzas también subieron: la mediana en febrero fue de aproximadamente 12.890 dólares, frente a los 10.000 dólares del año pasado, según Santana.
Ante el crecimiento de la demanda, la organización comenzó a buscar apoyo de otros fondos de fianzas.
—Esto es un trabajo colectivo —dijo Santana—. Diferentes organizaciones tienen que trabajar juntas; no hay manera de que podamos hacer esto solas.
También advirtió que el alza en los montos de las fianzas representa una enorme carga para las familias.
—La mayoría de las familias simplemente no tiene ese dinero —dijo—. Es una carga financiera, porque generalmente el sostén del hogar es el padre […] que suele terminar detenido. Las familias tienen dificultades para pagar el alquiler, comprar comida y pañales, y ahora además tienen que pagar la fianza. Sin la ayuda de organizaciones como la nuestra, se vuelve extremadamente difícil para ellos.
Al día siguiente de que Momunbek regresó a casa, Nursultan le cortó el pelo —algo que se hacen mutuamente desde que llegaron a los Estados Unidos para ahorrar dinero.
—Estaba un poco desaliñado cuando salió —dijo Nursultan con una sonrisa—. Solo quería darle un aspecto renovado.

A pesar de su liberación, la situación de Momunbek sigue siendo incierta. Está obligado a usar un grillete electrónico con GPS, y el ICE retiene actualmente su licencia de conducir y su autorización de trabajo, lo que le impide volver a trabajar. La familia también enfrenta incertidumbre legal: la jueza de inmigración originalmente asignada a su caso, Evalyn P. Douchy, que tenía tasas relativamente altas de concesión de asilo, fue destituida en diciembre pasado en una purga del sistema judicial.
—No sabemos cuál es el próximo paso, cuándo será la próxima audiencia ni quién será el nuevo juez —dijo Nursultan.
Aun así, dice que hay algo que es seguro: planea seguir luchando para que su padre permanezca con la familia y espera poder apoyar a otros que enfrentan situaciones similares. Alentado por mensajes de desconocidos que le dicen que pertenece a la comunidad, ahora quiere retribuir.
—He recibido tanto apoyo —dijo—. Si puedo construir una vida estable para mi familia, me gustaría donar a organizaciones o ayudar directamente a familias que están pasando por esto. Quiero seguir generando conciencia sobre la detención migratoria, compartir lo que aprendí y conectar a las personas con recursos para que no se sientan solas.
Los inmigrantes detenidos que necesiten ayuda con solicitudes de fianza, asistencia en la cantina del centro, conexión con personas de correspondencia o solicitudes de visitas, pueden llamar a la línea de ayuda del Envision Freedom Fund: 718-717-2007. Es la única línea en vivo de la ciudad de Nueva York que permite a las personas dentro de los centros de detención migratoria llamar directamente para recibir asistencia. La línea funciona dos veces por semana, los martes y jueves, de 15 a 17 horas.
Notas de contexto:
¹ ICE: Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos (Immigration and Customs Enforcement), el organismo federal encargado de hacer cumplir las leyes migratorias en el interior del país.
² CBP One: Aplicación móvil de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (Customs and Border Protection) que permitía a los solicitantes de asilo programar citas de ingreso legal en la frontera. El gobierno de Trump la suspendió el 20 de enero de 2025.
³ Libertad condicional humanitaria (humanitarian parole): mecanismo legal que permite a personas extranjeras ingresar temporalmente a los Estados Unidos por razones humanitarias urgentes, mientras sus casos migratorios se resuelven.
Artículo original publicado en Documented: How the Fight for One Immigrant Father’s Freedom Became a Community Cause
Imagen de portada: Momunbek Kadyrkulov, un solicitante de asilo cuya familia afirma que no tiene antecedentes penales, fue detenido en el 26 Federal Plaza el 17 de enero durante un control rutinario. Foto cortesía de Nursultan Kadyrkulov.
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