La fundación de Villa Devoto permite analizar el rol de la inmigración italiana en la expansión urbana de Buenos Aires a fines del siglo XIX y cuestionar si el origen del barrio respondió a un legado patrimonial o a un negocio inmobiliario impulsado por una élite migrante.
“El inmigrante mira hacia el futuro, dispuesto a aprovechar las oportunidades a su alcance”.
Isabel Allende, Eva Luna (1987).
La forma en que se constituyeron diferentes barrios de la Ciudad de Buenos Aires es un tema pendiente en la historiografía argentina1. En este trabajo, que es una apretadísima síntesis de mi tesina del año 2023 de la licenciatura ante la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), me ocupo de la incidencia que tuvo la inmigración italiana en la fundación del barrio de Villa Devoto en el oeste porteño.
Hacia fines del siglo XIX, la Argentina había sufrido importantes cambios. No sólo porque su territorio había abandonado su situación marginal y ya no se encontraba despoblado como en la época colonial, sino también porque habían terminado las luchas internas que habían atormentado las primeras décadas de la vida independiente. Su población tampoco era la misma, se había multiplicado y enriquecido culturalmente como consecuencia del “aluvión migratorio”. La expansión de la “vieja Buenos Aires”, que territorialmente comprendía el casco histórico y los pueblos de Belgrano, La Boca y Flores, hacia fines del siglo XIX (1880) la convirtió en la capital de la República Argentina, lo que disparó una disponibilidad de tierras que formaban parte de la Provincia de Buenos Aires y, como consecuencia de esta cuestión política y la expansión de los servicios ferroviarios y tranviarios, comenzó una agresiva compraventa de las mismas2. Asimismo, en 1876, se anunció la llamada “Ley Avellaneda” de Inmigración y Colonización (Ley N.º 817), por la que el gobierno de Nicolás Avellaneda (1874-1880) autorizaba la promoción de nuevas colonizaciones.
En este marco general y teniendo en cuenta lo planteado en la introducción, cabe preguntarse: ¿cuál fue la importancia de la inmigración italiana en ese periodo? Según Fernando Devoto y por muy variados motivos, “pocas décadas de la historia argentina fueron tan italianas como la de 1880”. Asimismo, resulta interesante ver qué papel jugó una parte de la inmigración italiana en la conformación de una élite económica argentina de fines del siglo XIX. En 1887, época muy cercana a la fundación de Villa Devoto (1888), ya habitaban en la Capital Federal 138.000 italianos que participaban en las catorce asociaciones, en su mayor parte mutuales, que desde 1858 se multiplicaban sin cesar. Además, más de la mitad de los negocios industriales, comerciales y profesionales de la ciudad estaban en manos de inmigrantes italianos y, por lo tanto, la recaudación impositiva se encontraba afectada por la actividad que desarrollaban.

La versátil presencia de los italianos para el trabajo y otros aspectos de la vida social hizo que los migrantes de esa nacionalidad alcanzaran un grado de bienestar que se puede poner en relieve por el número de propietarios de bienes inmuebles que se registraban para la época. Adriana Crolla puntualiza que si para la media nacional se detectan 136,3 propietarios sobre 1.000 habitantes, los italianos alcanzan 218,8 a diferencia de los españoles, con 125,8 y los argentinos, con 121,8. Su inserción, debido a causas diversas, fue fundamentalmente urbana y se fue incrementando con el tiempo. Los migrantes italianos que amasaron sus fortunas en estas tierras se fueron transformando en “empresarios inmigrantes” en un contexto económico expansivo que ofrecía múltiples oportunidades. Es importante poder interpretar por qué algunos inmigrantes italianos habían obtenido en un lapso relativamente breve una considerable fortuna, como es el caso de Antonio Devoto, personaje que da nombre al barrio, más que nada teniendo en cuenta que predominó, en general, una gran masa analfabeta y con mínimos recursos. Según Edgardo Tosi, los que habían llegado antes de 1860, y que ya unos años después disponían de un cierto capital, eran en su gran mayoría genoveses, quienes “sirviéndose de ese liderazgo y su conocimiento del medio, verían facilitada una prosperidad económica temprana”.
Es interesante detenernos en Antonio Devoto, ya que, al igual que Coghlan, Villa Soldati y Villa Ortúzar, se trata de barrios que no llevan nombres de próceres ni de hacendados nacionales, como ocurre en la mayor parte de las divisiones administrativas. En esos casos los barrios adoptan topónimos, ya sean locales como Mataderos, o lejanos, como Versalles. Villa Devoto, en cambio, lleva el nombre de un inmigrante italiano, no ligado a eventos históricos significativos. Un italiano a quien el rey de Italia, Victorio Emanuel III, le otorgaría en 1916 el título de conde. Debido a que el sentido común, un tanto legendario ya, opina que el barrio de Devoto fue un “legado patrimonial” de su fundador, nos permitimos debatir si efectivamente fue así, o más bien un negocio inmobiliario, por parte de una élite que mayormente poseía un origen étnico análogo. Esta élite mantenía una red de conexiones, intercambiaba posiciones por diversos motivos y, como consecuencia de ello, pudo acceder a la posesión de la tierra en un determinado contexto político y social. Con el aporte de la inmigración italiana a este territorio se forjó un universo de valores e imaginarios de clase indisociables que se identificarían con Villa Devoto. Encontramos diferentes actores e instituciones públicas y privadas que edificaron materialmente el barrio, que a su vez proyectaron también imágenes de un barrio anhelado, un barrio ideal al que aspiraban sus habitantes: moderno, culto, educado y familiar.

Entre los más destacados inmigrantes está el personaje que le da nombre al barrio, Antonio Devoto, pero hay otros: Juan Buschiazzo, arquitecto y empresario, quien hizo un proyecto cuadrangular del barrio; Antonio y Marco Demarchi, fuertes capitalistas que fundaron el Banco de Italia y Río de la Plata. Otros personajes importantes en la trama fundacional, pero no residentes en la Argentina, son el príncipe italiano Luis Amadeo de Saboya, quien se veía como futuro rey de Italia. El propio rey Victorio Manuel III está relacionado con el barrio, ya que Antonio Devoto supuestamente mandó a construir un palacio para su residencia temporaria, una enorme mansión demolida en las décadas de 1930 y 1940, que nunca llegó a ocuparse. El inolvidable historiador barrial Fortunato Troisi, “Colito” ha señalado que “fue uno de los edificios más costosos de la República que poseía iglesia propia, enormes jardines e invernaderos y un costoso mobiliario”.
Esta apretada síntesis nos lleva a plantear una hipótesis que constituyó el título de mi trabajo final de egreso ante la UNSAM: “Los orígenes de Villa Devoto: ¿Legado patrimonial o negocio inmobiliario?”. Antonio Devoto se transformó así en uno de los hombres de negocios más ricos del país en la etapa de la gran expansión agroexportadora. En 1882 gana la licitación de provisión de agua potable a la ciudad de Buenos Aires, que fue la obra más importante realizada hasta esa fecha, y a su vez era el presidente del Banco Inmobiliario, que funcionó entre 1887 y 1893, con la función de administrar el loteo de 400 hectáreas de tierras de la naciente Capital Federal de la República Argentina en Villa Devoto. Las conclusiones del enigma que plantea la pregunta inicial tienen un largo recorrido y son fruto de una investigación de carácter académico historiográfico.
De todas maneras la presencia de la comunidad italiana fue muy importante para este caso, hasta tal punto que llevó a plantear al académico en arquitectura Daniel Schálvezon que Villa Devoto, en sus orígenes, se constituyó como “ghetto aristocrático, italiano y católico en Buenos Aires”. Su trabajo es del año 2014 y es fruto de sus investigaciones en arqueología urbana. No obstante lo impactante de su conceptualización, la cuestión es mucho más compleja y las podemos sintetizar en los siguientes tres puntos:
- Existió en el actual territorio de la Ciudad de Buenos Aires una disponibilidad de tierras, debido principalmente a la federalización de Buenos Aires y a la consiguiente delimitación de su tejido urbano, las cuales nunca antes habían sido tenidas en cuenta para su urbanización.
- Una fuerte presencia de la inmigración italiana, con extensos contactos con el poder político, intervino en el proceso de compraventa de los terrenos del futuro barrio.
- La especulación inmobiliaria, debido al acceso a las tierras en un espacio prácticamente no habitado, llevó a un decidido posicionamiento del “grupo Devoto” en las transacciones. La crisis de 1890, la retroventa de tierras y la salida paulatina de la crisis hacia 1892/1893 indujeron una revaloración de las propiedades y la recompra de las mismas. Esta revaloración también potenció el interés por recuperar los valores de la inversión; la mayoría de los nuevos compradores estuvieron ligados a estas élites con fuerte arraigo y vinculación con el poder político. La retroventa de tierras fue, asimismo, una operación pautada desde el comienzo de las operaciones inmobiliarias, que sería necesario investigar con más detalle, pero pone una pauta acerca de una operación opaca.
Hay una deuda historiográfica acerca de cómo se conformaron los distintos barrios de la actual Ciudad de Buenos Aires. Es un deseo entonces que la breve difusión de este caso inspire, interese e induzca a jóvenes investigadores, con mayor tiempo vital disponible, a ampliarla a otros ámbitos territoriales, otros barrios periféricos, aquellos que no formaban parte del ámbito urbano de Buenos Aires a mediados y fines del siglo XIX.
Imagen de portada: Retrato de Antonio Devoto.
1 Una investigación, ya dentro del campo académico, de gran aliento fue la de James Scobie, de 1977: “Buenos Aires. Del centro a los barrios, 1870 – 1910”.
2 El antiguo municipio de la ciudad era de 4.000 hectáreas y unos 400.000 habitantes. Con la expansión, producto de la federalización, se incorporaron 18.000 has., donde habitaban solamente 25.000 personas.
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Nacido en la Ciudad de Buenos Aires en 1946 en el barrio de Villa Devoto. Hijo único de mis queridos padres hace ya casi 80 años. Me crié en el barrio y siempre que viví en la ciudad fue en mi barrio. Hincha de River en las buenas y en las malas. Despues de mis estudios secundarios me gradué como Geólogo en la UBA, especializado en la Universidad Libre de Bruxelles y me doctoré en UN de La Plata. Mi carrera profesional fue muy extensa: 50 años. Empleado y funcionario en el sector público y privado, tambien consultor y contratista. Profesor titular y adjunto en las Universidades de Buenos Aires y en la U.T. Nacional y profesor vistante de numerosas otras universidades píblicas de La Argentina, Bolivia y otros países sudamericanos. Jubilado como docente universitario en 2018, alos 72 años.

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