En sus primeras horas como Presidente de Estados Unidos, Donald Trump firmó su orden ejecutiva destinada a la eliminación del derecho a la nacionalidad estadounidense por nacimiento. Esto refiere a que, según su pretensión, la nacionalidad estadounidense pueda solo ser adquirida por aquellos que posean padres con ciudadanía estadounidense, eliminando la posibilidad de que un nacido en territorio estadounidense con padres extranjeros adquiera esta nacionalidad también.
Hasta ahora, distintos jueces federales han bloqueado temporalmente esta orden ejecutiva, siendo entendida como una orden inconstitucional. Así pues, se daría inicio una batalla judicial en el seno de la Corte Suprema alrededor de esta temática.
Para comprender la relevancia e implicancias de la eliminación de la nacionalidad por nacimiento, revisemos brevemente la historia de este derecho en Estados Unidos. La 14ta enmienda de la Constitución, la cual indica el derecho por nacimiento en el país, fue uno de los resultados de la Guerra Civil estadounidense. Esta establecía que aquellas personas que pasaron la mayor parte de su vida como esclavos, pasarían ahora a ser reconocidos como ciudadanos ante la ley. Como resultado, se garantizó -al menos jurídicamente y sobre el papel- una igualdad ante la ley, siendo solamente relevante haber nacido en territorio estadounidense para ser considerado como tal.
Y es que, este criterio de obtención de nacionalidad, jurídicamente llamado ius solis, fue la base sobre la que se apoyó Estados Unidos. Esto les sirvió, no solo para la recuperación del tejido social y la abolición jurídica del esclavismo tras su Guerra Civil, sino también como fundamento patriota para que aquellos blancos nacidos en territorio estadounidense se sintieran como tal, y dejasen de lado sus raíces europeas.
Por ello, pretender que la construcción de lo que hoy en día conocemos como Estados Unidos fue producto única y exclusivamente de la élite política estadounidense, sería ignorar la importancia en la construcción patriota de este sentido nacional de otros grandes actores. En parte, de las comunidades originarias en Norteamérica, como también de los hispanohablantes afectados por el anexo de territorio mexicano, la comunidad afrodescendiente víctima de la esclavitud, y los blancos nacidos en territorio estadounidense que fueron resultado de los flujos migratorios europeos hacia América.
“América para los americanos”
Esta medida del Presidente es parte de una política migratoria propia de los principios conservadores de Trump. Según el Ejecutivo, el derecho de nacionalidad por nacimiento está siendo abusado por migrantes embarazadas que dan a luz a sus hijos en tierra estadounidense en calidad de turistas, con el único y exclusivo objetivo de obtener la nacionalidad para sus hijos.
No obstante, cabría hacer un matiz en esto. Y es que, los casos de abuso a este derecho son bastante reducidos, según The Center for Immigration Studies, existen entre 30 mil y 40 mil nacimientos provenientes de madres con visa de turista al año, lo que, al lado de los 3 millones y medio de nacimientos totales en Estados Unidos representaría algo más que el 1%.
Además, habría que recordar que este tipo de casos son perpetrados por personas con un poder adquisitivo considerable, es decir, el birth tourism es una práctica realizada mayormente por familias extranjeras de clase media o alta. Esto, dado que no cualquiera puede permitirse cubrir los altos gastos que implica un nacimiento bajo el sistema de salud estadounidense, junto al costo de los pasajes de ida y regreso una vez se consigue la nacionalidad del recién nacido. Razón por la cual, aquellos migrantes menos pudientes que tienen a sus hijos en Estados Unidos forjan un nuevo inicio para sus vidas, ya que no pueden darse el lujo de regresar a sus países de origen una vez conciben a su bebé en territorio estadounidense.
Por ello, una posible explicación a la derogación de la nacionalidad por nacimiento, bajo el lema “América para los americanos”, es que se pretende ocultar, minimizar y despreciar los aportes de la comunidad migrante (ya sea blanca, hispana o afro) a la construcción de la identidad nacional estadounidense, con el objetivo de mantener un margen electoral relevante en cuanto a intención de votos se refiere. En tanto este tipo de medidas que implican una política migratoria restrictiva, alegan indudablemente a los sectores más conservadores de Estados Unidos que ven a los migrantes como una amenaza.
Imagen de portada: Gage Skidmore (CC BY-SA 2.0, sin cambios)
Licenciado en Relaciones Internacionales y estudiante avanzado de Ciencia Política por la Universidad de Palermo. Migrante ecuatoriano residiendo en Buenos Aires con afición al análisis del crimen organizado y al estudio de los flujos migratorios regionales.