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La organización que rige el fútbol mundial obligó a la Federación Haitiana de Fútbol (FHF) a modificar su camiseta titular, a horas del debut en la Copa del Mundo 2026, por considerar que contenía un «mensaje político». El politólogo haitiano Jackson Jean explicó a Refugio Latinoamericano qué historia se esconde detrás de ese diseño.


Una ilustración en la parte inferior de la camiseta bastó para que la FIFA interviniera. A horas de su regreso a una Copa del Mundo tras 52 años de ausencia, la Federación Haitiana de Fútbol debió rediseñar su indumentaria luego de que el organismo rector del fútbol mundial considerara que el motivo —una escena de la lucha independentista haitiana, con una bandera polaca incluida— constituía un «mensaje político» prohibido por su reglamento de equipamiento. El Mundial 2026 se disputa en Estados Unidos, Canadá y México entre el 11 de junio y el 19 de julio.

¿Qué fue lo controversial? En el diseño original podía verse, en la parte inferior de la camiseta, a un grupo de personas en actitud desafiante enarbolando una bandera. La FIFA envió un comunicado a la Federación Haitiana de Fútbol instándola a modificar su camiseta oficial y retirar la imagen, al considerar que contenía elementos visuales interpretables como un mensaje político. La indumentaria, confeccionada por la marca colombiana Saeta, había sido presentada como un homenaje a la historia del país: «Orgullo, coraje, solidaridad. Perseverancia. Resiliencia. El espíritu de Haití vive en su gente», rezaba el lanzamiento de la firma.

Desde Refugio Latinoamericano consultamos a Jackson Jean, politólogo de origen haitiano, especialista en DDHH e integrante de la Red Hemisférica por los Derechos de los Migrantes Haitianos (REDMA), quien explicó el significado detrás del diseño.  «El símbolo de la camiseta es cultural, es la expresión de liberación del pueblo haitiano. En el caso de México una vez lanzaron una camiseta con el símbolo azteca y no hubo problema con eso. ¿Por qué Haití no puede?», se preguntó el especialista.

El politólogo Jackson Jean | Foto: gentileza

Añadió: «En la imagen se ven personas levantando la bandera de Polonia. Creo que lo que molesta de la imagen es que hay conexión con la Batalla de Vertières, que significó la derrota del Imperio de Francia contra el pueblo haitiano, bajo el mando de Jacques Dessalines y con ayuda de Polonia. Soldados polacos lucharon por el fin de la esclavitud y por la independencia de Haití».

La presencia polaca en el diseño tiene raíces históricas profundas. Hacia 1802, Napoleón envió tropas a Saint-Domingue —la colonia francesa que luego sería Haití— para sofocar la rebelión de esclavos iniciada en 1791. Entre esos soldados había polacos, alistados en el ejército francés con la expectativa de que Francia ayudara después a Polonia en su propia lucha por la independencia. Una parte de ellos terminó cambiando de bando y combatió junto a los haitianos contra las fuerzas francesas. Consumada la independencia, la Constitución haitiana otorgó la ciudadanía a los polacos que decidieron quedarse en el país. Ese gesto histórico era, precisamente, el que la camiseta buscaba evocar.

Tras la advertencia de la FIFA, Saeta presentó un nuevo diseño y modificó la indumentaria oficial del conjunto caribeño, retirando la ilustración objetada. La empresa negó cualquier intención política y sostuvo que el uniforme había sido pensado para celebrar el orgullo, la resiliencia y el espíritu del pueblo haitiano; aun así, acató el requerimiento. La selección, encuadrada en el Grupo C, debutará ante Escocia este sábado en Boston y luego enfrentará a Brasil y a Marruecos.

«Occidente usa los mecanismos que tiene a disposición para remarcar su poder y su ideología. La negativa y la ordenanza de la FIFA hacia la FHF son el resumen del colonialismo, mostrando cómo puede reconocer tu identidad o no. Aunque hoy en día no vivamos en tiempos coloniales, vivimos entre batallas culturales por pensamientos coloniales que buscan que no se conozcan algunas historias», argumentó el politólogo haitiano.

Más allá de si se trató de una decisión de naturaleza estrictamente protocolar, lo cierto es que la referencia histórica en la camiseta haitiana terminó por incomodar a sectores de la FIFA y a los intereses económicos que orbitan el fútbol mundial. La escena, como se mencionó, remite a la Batalla de Vertières, librada el 18 de noviembre de 1803, antesala de la independencia proclamada en 1804. Y allí reside el fondo del asunto: el pueblo haitiano protagonizó una de las luchas de liberación más radicales de la historia moderna, al convertirse en la primera nación afrodescendiente en independizarse y en proclamar la primera independencia de América Latina y el Caribe. Ese logro fue, como sostienen numerosos especialistas, una desobediencia que el Norte Global todavía no termina de perdonar.

«La mano invisible del colonialismo penetra en las ideas de cómo entendemos al mundo, cómo pensamos la sexualidad y el género, la forma en cómo entendemos la migración y cómo concebimos la idea de progreso. El colonialismo no desaparecerá, sino que logra transformarse todo el tiempo. Hoy no hay colonialismo en el siglo XXI en Latinoamérica, pero existe la colonialidad, lo vemos en los líderes políticos, en la historia social que se enseña, en cómo matamos a la tierra en busca de litio por riqueza. Cuando visibilizamos estos temas aparecen estas prohibiciones. La mano invisible del colonialismo es decirnos que no podemos recordar la Batalla de Vertières, que para el pueblo haitiano tiene importancia», expresó Jean.

Pese a haber sido la revolución fundacional de los movimientos independentistas en la región, su historia ocupa un lugar marginal en las librerías y apenas circula entre el gran público. La gesta se forjó de la mano de Toussaint Louverture y Jean-Jacques Dessalines, quienes condujeron a un ejército de esclavos liberados para abolir la esclavitud y expulsar a los ocupantes franceses. Haití se enfrentó al Imperio de Napoleón y lo derrotó, hallando en la afirmación identitaria y en la búsqueda de la libertad el fundamento de su independencia. El regreso al Mundial —tras la única participación previa en Alemania Federal 1974, lograda esta vez dejando en el camino a Honduras y Costa Rica en las Eliminatorias de CONCACAF— vuelve a poner ese pasado bajo los reflectores. Acaso sea esa reafirmación la que aún incomoda, dos siglos después, al Norte Global.


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Fernando Martini es Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), escribió sobre deportes y salud en el Diario El Sol de Quilmes, actualmente escribe crónicas de brutalidad policial y violencia institucional.
Equipo periodístico |  + notas

Licenciado en Comunicación por la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ). Escribió sobre deportes y salud en diarios como El Sol de Quilmes y otros. Actualmente escribe crónicas de brutalidad policial y violencia institucional.


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