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El artista puertorriqueño Bud Bunny encabezó el primer espectáculo de medio tiempo mayoritariamente en español en la historia del Super Bowl. Más allá del despliegue musical en el Levi’s Stadium, el show se consolidó como un manifiesto de orgullo latinoamericano y una respuesta simbólica a las retóricas de exclusión en Estados Unidos.

Ayer, 08 de febrero, en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, el partido entre los New England Patriots y los Seattle Seahawks quedó en segundo plano frente al recital cargado de identidad y emoción de Bad Bunny. Puerto Rico, su país de origen y toda la comunidad latina vivieron uno de los momentos culturales más intensos de los últimos años: el cantante encabezó el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, convirtiéndose en un artista de habla mayoritariamente hispana en ocupar ese escenario global.

La puesta en escena fue una celebración vibrante de raíces, ritmos y símbolos latinos: desde la música, pasando por paisajes que recordaban a Puerto Rico, hasta la presencia de invitados como Lady Gaga, Ricky Martin, Karol G, Cardi B y Jessica Alba, pero también dejó huellas de un discurso más profundo sobre identidad, pertenencia y justicia.

Una presencia que duele en ciertos círculos del poder

La actuación no estuvo exenta de polémica. Donald Trump reaccionó tras el espectáculo desde su plataforma Truth Social, calificándolo como “uno de los peores shows de la historia” y criticando que estuviera mayoritariamente en español, llegando incluso a cuestionar su “moralidad” para los niños.

Este rechazo, que va más allá de una crítica estética, refleja una tensión más amplia que atraviesa a Estados Unidos: la idea de quién “merece” ser visto y escuchado en espacios de alto perfil y qué voces son consideradas parte de la identidad nacional.

Uno de los principales momentos del show de Bad Bunny en el Superbowl LX. En la pantalla del Levi’s Stadium se puede leer, en inglés, la frase: “Lo único más poderoso que el odio es el amor”. | Foto: red social X

El arte como voz frente a políticas de exclusión

Bad Bunny no llega al Super Bowl como un artista apolítico. En eventos recientes —como los premios Grammy— cargó contra prácticas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), denunciando las redadas y reclamando respeto para quienes migran con sueños y esperanzas. En esa gala expresó frases como: “No somos salvajes, no somos animales, no somos extranjeros. Somos humanos y somos americanos”, y dedicó reconocimientos a quienes dejaron su tierra en busca de una vida mejor, en un claro gesto de solidaridad con migrantes y latinos.

Estos tipos de declaraciones, aunque no replicadas literalmente en el show del Super Bowl, forman parte de una narrativa más amplia: la de un artista que no solo celebra su cultura, sino que también pone en el centro las experiencias de quienes viven a diario las consecuencias de las políticas migratorias.

Ser latino en un escenario global: identidad y pertenencia

El espectáculo mezcló música con símbolos —las banderas, los ritmos, las referencias a Puerto Rico— en un momento en que Estados Unidos vive un intenso debate sobre inmigración, control fronterizo y el uso del lenguaje en la esfera pública. Que un artista puertorriqueño, proveniente de un territorio que forma parte de Estados Unidos y cuyos habitantes tienen ciudadanía estadounidense, sea visto por más de 100 millones de personas ofreciendo un show casi completo en español, constituye, en sí mismo, un acto de visibilización y de reivindicación de las identidades latinas, muchas veces marginadas o cuestionadas en el discurso dominante.

Un mensaje para los latinos y migrantes

En su cierre, Bad Bunny envió un mensaje potente de unidad: más allá de las críticas, sostuvo un discurso de inclusión, amor y orgullo cultural frente a un contexto político en el que muchos migrantes enfrentan miedo, expulsiones y una retórica pública hostil.

En ese espíritu puede entenderse el impacto del momento: no se trata solo de una victoria musical, sino de un gesto de solidaridad con quienes luchan a diario contra la exclusión y la discriminación, dentro y fuera de Estados Unidos.

“Esto no es solo por mí, es por todos los que hablamos español y soñamos despiertos”, completó al final del recital Benito Antonio Martínez Ocasio, conocido artísticamente como Bad Bunny.

Imagen de portada: Bud Bunny en su show en el Superbowl LX. | Foto: red social X


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Equipo periodístico |  + notas

Periodista con experiencia en política y actualmente estudiante de Medicina en la Universidad de Buenos Aires. Amante de la cultura latinoamericana y las historias que surgen de ella.


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