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Dos licenciadas en Relaciones Internacionales crearon en Montevideo un taller literario para explorar la experiencia migrante allí donde los registros burocráticos no llegan: lo cotidiano, lo íntimo, lo que se pierde entre los papeles.

Leticia Silvetti y Victoria Pérez son licenciadas en Relaciones Internacionales, uruguayas y apasionadas por la movilidad humana. Desde hace más de siete años trabajan en temas vinculados a la migración, el refugio y el acompañamiento a personas migrantes, asesorando en trámites y documentación en espacios voluntarios, organismos internacionales y organizaciones de la sociedad civil.

Con la intención de conectar con la temática migrante, pero desde otro lugar, alejadas de la oficina, la documentación y la burocracia, surgió Circular, un taller de escritura y lectura para explorar la experiencia migratoria desde otros ámbitos: cotidiano, íntimo, el que no aparece en los formularios. “Descubrimos cosas de la vida diaria que en una entrevista para sacarte una cédula las personas no te cuentan”, explica Leticia.

Circular nació en el año 2025 en un contexto donde los discursos xenófobos reaparecieron en la escena pública y las políticas migratorias se endurecieron en distintos países. “Teníamos ganas de encender un poco de nuevo la llama ante un año que se venía bastante complejo”, suma Leticia.

El taller no está destinado exclusivamente a personas migrantes; está abierto a cualquiera que quiera interrogarse sobre la temática. La apuesta es ampliar la conversación, sensibilizar a quienes reciben, abrir preguntas en quienes nunca migraron pero heredan historias familiares de partida o retorno. “Creemos que es necesario que haya una apertura por parte de quienes viven acá, que exista la posibilidad de extender una mano”, sostiene Leticia.

Uruguay es un país que históricamente supo ser receptor de personas migrantes y, en la última década, esta condición se ha reforzado con un crecimiento notable en la llegada de personas extranjeras. Según los datos del Censo Nacional 2023 del Instituto Nacional de Estadística (INE), se muestra un aumento del volumen de la población inmigrante de 57.000 personas entre 2012-2023, con relación al periodo 2000-2011, que fue de 13.000. La mayoría de las personas migrantes que llegaron al país son provenientes de Venezuela, Argentina o Cuba.

En este contexto surgió esta iniciativa que se propone tender puentes entre las experiencias de las personas migrantes y quienes nunca han migrado ni tienen historias familiares de desplazamiento. Circular busca acercar, a través de la literatura y la escritura, la riqueza y complejidad de las trayectorias migrantes, promoviendo espacios de encuentro, diálogo y comprensión mutua.

Circular, siempre en movimiento

El nombre no es casual. Circular remite al movimiento constante, a la espiral que vuelve sobre sí misma sin ser nunca igual. Es un espacio para leer, escribir, debatir y pensar la migración como experiencia sensible. “Habla de despedidas, fronteras, el llegar, hacer lugar, la memoria, la bienvenida. Estamos en una constante espiral”, explica Victoria.

La literatura ocupa un lugar central. Forma parte de sus vidas y de sus bibliotecas, pobladas de novelas, poemarios y ensayos sobre desplazamiento y exilio. “La literatura es para nosotras un refugio”, afirma Victoria. Pero también es una herramienta: permite decir lo que a veces no encuentra lugar en otros discursos, construir empatía, alojar contradicciones.

Libros, escritos y vista de la mesa de trabajo del taller “Circular” | Foto: gentileza 

El taller se lleva a cabo en Montevideo, Uruguay. Un país que, especialmente desde la década de 1960, se caracterizó por ser una nación de emigración. Durante años, miles de uruguayos y uruguayas partieron en busca de mejores oportunidades económicas o escapando de contextos políticos adversos.

“Muchas personas conectan con sus familias, sus recorridos, con sus abuelas, las encomiendas, con la historia de Uruguay que también supo tener mucha gente que se iba”, señala Victoria.

El período de dictadura cívico-militar comprendido entre 1973 y 1985 marcó profundamente ese proceso. El exilio fue una experiencia colectiva que dejó huellas en la memoria social del país, configurando generaciones atravesadas por la separación, el desarraigo y la reconstrucción en tierras ajenas. Según datos obtenidos en julio de 2022 de registros de consulados y censos locales por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay, actualmente viven fuera del país 527.462 uruguayos.

Es necesario situar el taller en este contexto histórico. Uruguay lleva la marca de lo que significa partir. Pero hoy, en un escenario donde el país vuelve a ser territorio de llegada, la experiencia migrante se resignifica y abre nuevas preguntas sobre pertenencia e identidad.

Los textos dialogan con esa historia regional marcada por exilios y migraciones: aparecen voces rioplatenses y latinoamericanas como Idea Vilariño, Fabián Severo, Cristina Peri Rossi, Juan Gelman y Valeria Mata.

“Argentina y Uruguay vivieron el exilio. Hoy Uruguay es un país receptor, pero también tiene mucha población fuera del territorio”, señala Leticia.

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De lo académico a la práctica sensible

La migración no llegó a sus vidas por una historia familiar directa, sino por una inquietud académica que con el tiempo se volvió posicionamiento y práctica cotidiana.

“Siempre me pregunto por qué me interesa este tema, porque no tengo una historia personal de desplazamiento. Surgió en la facultad; después hice una actividad de extensión en territorio para una ONG y ahí nos conocimos. Me interesa en lo académico y también como militancia”, cuenta Leticia.

Para indagar sobre los orígenes, los libros orientan tanto como las brújulas en el Taller “Circular” | Foto: gentileza

“Atravesadas por la vocación”, suma Victoria, sintetizando el recorrido compartido y paralelo. En su caso, el interés se afinó en el cruce entre derechos humanos y movilidad forzada, incluso desde perspectivas ambientales. “Empecé a estudiar y a dedicarme más de lleno a la movilidad forzada y a sus causas”, explica.

De ese camino compartido —y de una amistad en común— nació Circular. También de una práctica íntima: la lectura como forma de pensar el mundo y pensarse en él.

Identidad, hogar, bienvenida

Tres palabras que organizan los encuentros y atraviesan el taller de manera transversal. La identidad no es algo fijo: se transforma con el movimiento. “La hemos abordado desde la lengua, las palabras, las costumbres, las comidas, las rutinas. Circular habla mucho de aquello que nos hace parte de un grupo y también de lo que nos deja afuera. La identidad nos construye”, explica Leticia.

El dispositivo del taller propone distintas capas: la lectura previa, el encuentro colectivo y aquello que cada persona se lleva después. “Primero te llegan los textos y luego están el intercambio y lo que cada uno resignifica en su propia historia”, afirma Victoria.

La literatura funciona como instancia de reflexión y espejo. Los textos atraviesan a los participantes y les permiten reconectar con la migración o expresar lo vivido. “Una persona que participó en el taller nos dijo que parecía que un texto lo había escrito él. No solo se vio reflejado, sino que lo sintió como propio”, afirma Leticia.

La imagen que sintetiza la experiencia es la del fuego compartido. Se sientan en ronda, como en un fogón. “Circular es una llama. Lo asocio con el fuego interno, con lo individual y con el fuego de lo colectivo”, agrega Victoria.

Actualmente en su edición de verano, el ciclo consta de cinco encuentros presenciales en Charco Club Cultural, en Montevideo. La primera edición se realizó en julio de 2025 y luego, en el marco del mes de las migraciones en Uruguay —celebrado entre el 18 de noviembre y el 18 de diciembre— llevaron la propuesta al Museo de la Movilidad y las Identidades.

Circular no propone un cierre, sino un movimiento continuo: leer, escuchar, volver a pensar, abrir espacio para otros. En tiempos donde muchos países levantan muros y cierran fronteras, Leticia y Victoria eligen abrir una puerta y sostenerla.

Imagen de portada: Leticia Silvetti y Victoria Pérez en Charco Club Cultural, donde se desarrolla el taller | Foto: gentileza.


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Equipo periodístico |  + notas

Licenciada en Periodismo. Se desempeña como redactora y coordina talleres de escritura, brindando asesoramiento en la producción y desarrollo de textos literarios.


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