Mi trabajo se organiza alrededor de una convicción: la lengua y la escritura son lugares donde se inscriben las experiencias humanas. Allí también se juegan las formas de nombrar el mundo y de hacerlo habitable.Desde ese horizonte, me interesa indagar cómo la literatura argentina y latinoamericana contemporáneas piensan la migración, el desplazamiento y las subjetividades que se configuran entre lenguas, territorios y memorias. La experiencia de vivir entre lugares —geográficos, culturales o lingüísticos— abre nuevas formas de narrar el mundo y de imaginar pertenencias más allá de las fronteras. Mi perspectiva se sitúa en una mirada transnacional y de género.
Siempre me atrajo una forma particular de lectura: escuchar en las páginas las voces que emergen desde esas experiencias de desplazamiento. La escritura se vuelve allí un espacio de resonancia y lucha. Desde ese cruce entre palabra, interculturalidad y derechos humanos, me interesa trabajar con relatos, memorias y testimonios que permitan comprender y hacer visibilizar cómo se tejen hoy las vidas en movimiento y qué formas de comunidad, resistencia y cuidado se van entrelazando en esas trayectorias migrantes.