Para muchas personas migrantes, refugiadas y desplazadas que han sufrido tortura, violencia sexual, secuestros u otras formas de violencia extrema, las secuelas continúan mucho tiempo después de haber escapado. «Soy una mujer fuerte, luchadora. Nadie me ha podido quitar la dignidad». Cuando habla de sí misma hoy, Tamara* es una mujer hondureña que ya no se define por la violencia que vivió.…